Principios del manejo integrado de plagas

Los microorganismos como las bacterias, hongos ó virus, así como también la vegetación espontanea considerada “maleza” y algunos insectos, son los causantes de la mayor parte de los problemas fitosanitarios en los cultivos en general, denominados por muchos agricultores como “plagas”, provocando una disminución de la calidad y cantidad de los productos de interés hasta la pérdida de las cosechas.

La solución inmediata a estos problemas se ha ejercido de manera tradicional con la utilización de compuestos químicos que no sólo son de toxicidad no selectiva sino que además, pueden tener consecuencias como la contaminación ambiental y la aparición de organismos resistentes provocando males mayores en el ecosistema, por tal motivo en los últimos años se han investigado métodos alternativos para el control de plagas donde destacan métodos dentro de un plan de manejo integrado.

La FAO en su código internacional de conducta para la distribución y utilización de los plaguicidas, lo define:

El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es la “cuidadosa consideración de todas las técnicas disponibles para combatir las plagas y la posterior integración de medidas apropiadas que disminuyen el desarrollo de sus poblaciones y mantienen el empleo de plaguicidas y otras intervenciones a niveles económicamente justificados y que reducen al mínimo los riesgos para la salud humana y el ambiente. Con el MIP se hace hincapié en el crecimiento de cultivos sanos, perturbando lo menos posible los ecosistemas agrícolas y fomentando los mecanismos naturales de control de plagas.”

Por tal motivo, para corregir los desequilibrios que se manifiestan en ataques de plagas, la agricultura sostenible utiliza productos elaborados a partir de materiales simples, sustancias o elementos presentes en la naturaleza (aunque en algunos casos pueden incorporar productos sintéticos) que protegen y/o mejoran los sistemas productivos en los que se aplican.

Sin embargo es de resaltar que el manejo integrado de plaga sugiere cierto protocolo para su efectividad en este sentido se debe:

Prevenir (medidas indirectas):

Muchos aspectos del manejo de explotaciones agrícolas y de cultivos sirven para limitar o impedir el desarrollo inicial del ataque de una plaga, por lo tanto es importante adecuarse en lugares idóneos al cultivo a establecer, asegurando las mayor de las condiciones óptimas de crecimiento desde el comienzo del ciclo.

Por otro lado se recomienda considerar la distribución ideal al rubro a desarrollar, implementar rotación de cultivo para evitar los monocultivos, probar las variedades más resistentes y controlar un adecuado plan de fertilización y riego.

Observación (medidas de decisión):

El manejo de todo cultivo, requiere inspecciones de rutina a fin de evaluar cómo se desarrollan las plantas y qué medidas se deben tomar con respecto a labores culturales, uso de fertilizantes, control de malezas, insectos-plaga, enfermedades y cuándo cosechar. La evaluación de la incidencia de las plagas implica la necesidad de recorrer un cultivo. Existen diferentes herramientas, tales como las trampas con feromonas y los sistemas de diagnóstico y pronóstico, para ayudar a la vigilancia de las plagas, minimizar el tiempo requerido y lograr una exactitud aceptable en la medición de los cambios que se producen en los ataques de las plagas.

Las decisiones ante una incidencia de plaga pueden ser tomadas por asociaciones y grupos de productores a fin de satisfacer necesidades más localizadas. Los sistemas de Información Geográfica (SIG) y las técnicas de detección a distancia también pueden ayudar a implementar los manejos regionales.

Intervención (medidas directas):

Existe una cantidad de métodos que un manejo de integrado de plaga lo considera dentro de sus principios entre ellos están los físicos y mecánicos que siguen siendo utilizados en la agricultura, por ejemplo: el control de malezas por medios manuales o con labranzas mecánicas; el control de insectos-plaga por recolección manual de larvas o de colonias de huevos; el control de enfermedades por eliminación de restos vegetales infectados, resaltando que antes de incluir estos métodos en las recomendaciones del MIP, se debe evaluar críticamente su impacto en los rendimientos.

Sin embargo esto es viable cuando la unidad de producción es pequeña y si se quiere el personal que sea posea pueda ser adiestrado a estas labores, pero si fuera lo contrario otras técnicas serial las ideales para el control de plagas siendo ellas por ejemplo las de índoles culturales como las rotaciones de cultivos, las asociaciones, el uso de barreras vivas ó la implementación de los llamados cultivos trampas, esto bajo el principio siempre de conocer y determinar previamente la conducta de la considerada plaga.

Por otro lado otra vertiente del MIP es la promoción insistente del control Biológico ya que las investigaciones sobre los mecanismos que utiliza la propia naturaleza para el control de plagas, está originando productos y métodos nuevos y útiles que pueden ser incorporados a los programas del MIP. No obstante, la mayoría de las técnicas de control biológico (por ejemplo, el uso de insectos, ácaros y nematodos benéficos) funciona mejor cuando los cultivos crecen en ambientes controlados (por ejemplo, en invernaderos o túneles de plástico), en donde se obtienen resultados uniformes.

Hay algunos casos de técnicas de control de organismos vivientes que han sido exitosas en condiciones de campo; en algunas regiones de Latinoamérica por ejemplo hay varios casos exitosos y a gran escala, como el manejo de Diatraea saccharalis con parasitoides en los ingenios azucareros, controles biológicos con hongos y bacterias en palma africana, empleo de Trichogramma spp en cultivos de algodón, tomate, yuca y otros; uso de baculovirus en yuca y en papa, etc.

Sin embargo, los productos biológicos utilizados en el campo no siempre son muy confiables o suficientemente eficaces como para ser utilizados por sí solos. No obstante, hay creciente interés en el uso de productos biológicos (por ejemplo, virus, hongos y bacterias). Estos tienen requerimientos técnicos similares a los de los productos químicos en lo referente a formulaciones, métodos de aplicación y manejo de resistencia pero sin duda no genera un impacto negativo en el ambiente.

El objetivo de los manejos integrado de plagas va orientado cada día a ir mejorando la confianza del consumidor en la calidad de los alimentos y fibras, así como también ir avanzando en la rentabilidad de los cultivos, donde los productos para la protección de los cultivos y las medidas de control de plagas sean eficiente, asegurando producciones y rendimientos estables y confiables, reduciendo la severidad de los ataques de las plagas y disminuyendo los problemas potenciales de resistencia de las mismas y garantizando un ambiente agrícola seguro para futuras generaciones.

 

Fuente: Ing. Agr. Ralexys Hernández

Foto: Archivo

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