Los sustratos cumplen la importante función, de albergar las bacterias nitrificantes que participan en la transformación de los compuestos amoniacales (producto de los desechos de los peces y residuos del alimento), en elementos más disponibles para las plantas como el nitrato actuando como biofiltros.
Los mejores resultados se han obtenido hasta ahora resultan de la combinación de sustratos de diferentes orígenes, ya que las deficiencias de uno son muchas veces compensadas por el otro.
Para garantizar un sistema de acuaponía sostenible se debe tener una proporción adecuada de peces por planta. Sin embargo para fines prácticos lo importante no es la cantidad de peces que se tenga, sino la cantidad de alimento que ingresa al sistema ya que de este depende la disponibilidad de nutrientes para las plantas.
Los biofertilizantes, son productos elaborados con base de restos vegetales y microorganismos, quienes crean condiciones favorables para el aprovechamiento y la absorción de los nutrientes, promoviendo el desarrollo de las plantas.
Entre los microorganismos utilizados para la elaboración de biofertilizantes se encuentran; la Azotobacter usada como bioestimulante, la Azospirrillum conocida como promotora del crecimiento vegetal, los Rizobios o bacterias que tienen la capacidad de fijar nitrógeno cuando se asocian con plantas de leguminosas y las Micorrizas las cuales establecen sinergia con las raíces.
Por tanto los biofertilizantes favorecen y mejoran la productividad de los cultivos, como el aumento en el crecimiento de los tubérculos de batatas utilizando Azotobacter o el incremento de follaje del pasto elefante al ser inoculado con Azospirillum.
En la actualidad los consumidores exigen alimentos inocuos y es por ello que algunos países a nivel mundial han planteado sustituir agroquímicos por biofertilizantes, aportando de esta manera beneficios económicos y ecológicos.
La mosca de la fruta es un insecto perteneciente a la familia Tephritidae, culpable de reducir la productividad frutícola y generar cuantiosas pérdidas económicas a productores agrícolas.
Las hembras de esta familia, colocan sus huevos en el interior de los frutos de donde salen pequeñas larvas que se alimentan de las pulpas, produciendo daños directos e irreversibles en los huertos frutícolas.
Entre las estrategias de manejo para el control de las moscas de las frutas se encuentran el control mecánico, que contempla el adecuado manejo agronómico del cultivo; el control químico en el que se realizan aplicaciones de sustancias tóxicas y el control biológico donde se utilizanorganismos patógenos para combatir las poblaciones de estas.
Además de los anteriores controles, existe también el control etológico, trampeo o método indirecto, que consiste en atraer y capturar las moscas, usando para ello trampas con cebos construidas con materiales de fácil acceso, de bajo impacto ambiental que ayuda a reducir la población de este pequeño pero perjudicial insecto.
En la actualidad algunos países de Latinoamérica se encuentran libres de esta plaga gracias a la ejecución, evaluación y seguimiento de programas de control, lo que ha permitido generar oportunidades comerciales de exportación de frutas.
Los abonos orgánicos son todos aquellos conformados por la mezcla de material degradado y mineralizado, que proviene del estiércol de animales y de residuos de cosecha.
La transformación de la materia orgánica se realiza mediante los procesos de humificación y mineralización, que no es más que la degradación microbiana de los polímeros orgánicos e inorgánicos en compuestos más sencillos, los cuales son absorbidos por las plantas mediante el agua presente en el suelo.
Los abonos orgánicos se pueden dividir en 2 tipos: los “sólidos”, donde podemos encontrar el compost, el humus de lombriz y el bocashi y los “abonos líquidos” entre los cuales están los purines y los bioles. También existen plantas o cultivos llamados abonos verdes porque al incorporarlos al suelo le aportan nutrientes a éste.
La calidad de los abonos orgánicos dependerá de las fuentes utilizadas y del proceso de transformación de la materia orgánica, todo ello con el propósito de mejorar las características químicas, físicas y biológicas del suelo y de esta forma asegurar un buen crecimiento y desarrollo de las plantas.
Los sistemas de información geográfica (ó SIG), tienen su origen en 1963 en el Departamento Federal de Energía y Recursos de Canadá, con la finalidad de inventariar los recursos naturales disponibles de este país utilizando computadoras.
Su uso en la agricultura comenzó con el mapeo de suelos, dando origen a un sinfín de estudios, con el objetivo de mejorar en estos las características físicas y químicas, para aumentar la producción agrícola.
Su función es integrar, modelar y analizar datos provenientes de diferentes ciencias, donde convergen tecnologías tales como: GPS, drones e internet, así como también disciplinas de la agricultura entre las que se destacan: la estadística, matemática, informática, computación, geografía, cartografía y topografía. Todo ello con el fin de generar como producto final capas de información en forma de imágenes detallando el área agroproductiva de interés.
En la actualidad para hacer uso eficiente del recurso hídrico y de los agroquímicos, la agricultura de precisión utiliza los Sistemas de Información Geográfica, debido a que éstos analizan las variables de los cultivos y sus interacciones con el suelo, agua, clima y topografía.
Por tanto, estos sistemas certifican eficazmente el éxito de la planificación agrícola de una zona y su desarrollo en general, debido a que promueven el uso racional de los recursos a partir de la toma de decisiones acertadas en el manejo agronómico. Además favorecen la automatización y la simplificación de los procesos en las unidades productivas, generando significativos aumentos en las ganancias de los productores.
La Moringa oleífera, es conocida como el árbol de la vida o árbol de las perlas; reseñada por primera vez alrededor del año 2.000 A.C como hierba medicinal, donde adquiere el nombre de “El árbol milagroso”.
Aunque su origen está ubicado en la India la misma se ha difundido a nivel mundial por ser un árbol multiuso, de gran importancia económica, gracias a sus diversos usos en la alimentación humana y animal, así como en la industria farmacéutica, cosmética, agrícola y ambiental.
Es una especie perenne, pero no longeva que puede vivir alrededor de 20 años, se adapta a diversos ecosistemas y crece muy bien en las regiones tropicales y subtropicales.
Fue introducida en el continente Americano por los españoles para ser usada como cercas vivas, ornato y alimento para animales, por sus características nutritivas, su potencial forrajero y su alta digestibilidad.
Las características agronómicas de la planta de moringa indican una elevada prolificidad y rápido crecimiento; con rendimientos de biomasa forrajera superiores a 100 toneladas y una producción promedio de semilla de 4.500 kg por hectárea en sistemas de producción intensivos.
El 40 % del peso de la semilla de moringa, representa aceite de alta calidad, rico en ácidos grasos insaturados; el mismo es utilizado en la industria para elaborar compuestos nutricionales, perfumes, lubricantes, y biodiesel; además, de la semilla se extrae la cascarilla la cual es la materia prima para la producción de carbón activado.