El Cultivo de Cebolla

Indice del artículo

"La cebolla, entre globalidad gastronómica y lágrimas de sabor".

La cebolla es una de las plantas herbáceas más importantes tanto en la producción agrícola como en la gastronomía mundial. Se ha convertido en el  ingrediente por excelencia en sinfín de recetas y es una especie poseedora de fósforo, calcio, potasio y quercetina, un flavonoide con efectos antioxidantes. La mayor producción la concentra China con alrededor de 24 millones de toneladas y más de un millón de hectáreas producidas para el año 2017 de acuerdo con las estadísticas de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación (FAOSTAT).
Su origen primario está asociado con Asia Central, de donde se distribuyó al resto del mundo hace aproximadamente 5000 años. Particularmente destaca por una fragancia y sabor particular y su consumo va desde el fresco, procesado hasta el desecado.
Este vegetal es famoso por producir una sustancia urticante que estimula los lagrimales al ser cortada, denominada sulfoxido de tiopropanal que produce la sensación de llorar, generada posiblemente como defensa de la planta contra los depredadores.

¿De dónde vino este vegetal tan curioso que te hace llorar?

Del Norte de Africa para el Mundo...

Etimología.

Etimológicamente, el término cebolla deriva del latín cepulla (cebolleta tierna o pequeña) diminutivo de cepa o caepa (palabra que se le atribuía a la parte enterrada del tallo de algunos vegetales).

Origen.

El origen de la cebolla, según evidencias científicas, se encuentra en Asia Occidental y menor, y el Norte de África, pudiendo encontrarse su origen hipotético en zonas de Persia, Irán, Pakistán, India e incluso Egipto. Se cree que su domesticación se dio de forma simultánea en varios de estos lugares hace más de 5000 años, el tiempo más antiguo de donde se tiene constancia de su existencia.

Historia.

Se sabe que la cebolla era cultivada en jardines chinos hace 5000 años y en la India, un tratado médico llamado Charaka-Sanhita la propone como un  excelente medicamento contra muchas enfermedades. En Egipto eran muy valoradas como alimento para los esclavos que construían las pirámides. Así mismo en Egipto se le atribuyen propiedades mágicas ya que simbolizaba la vida eterna por su estructura de capas concéntricas.

Su distribución por toda Europa se le atribuye a los romanos, donde palió grandes hambrunas en la edad media y su llegada a América, a Cristóbal Colón, quien la llevó en su segundo viaje al nuevo continente.

Un Sabor de Trascendencia Mundial

Importancia

La cebolla se ha convertido con el transcurrir de los años en un ingrediente indispensable en la gastronomía de diversas culturas, por lo que su producción agrícola se ha vuelto esencial para muchos países. Es un cultivo extendido por todo el mundo, pues hay gran número de cultivares con distintas adaptaciones a las diferencias de climatologías que influyen en él. El principal productor a nivel mundial de acuerdo con FAOSTAT es China con una producción para el año 2017 que superó los 24 millones de toneladas, seguida de India con más de 22 millones de toneladas. En la figura que se muestra a continuación se aprecian los 10 países con mayor producción.

 

En relación con la superficie cosechada, los países asiáticos sobresalen nuevamente, donde India cosechó más de 1 millón 3 mil hectáreas (ha) producidas, por delante de China con más de un millón de ha. En proporción estos países abarcan más de la mitad de la superficie cosechada a nivel mundial.

Clasificación Taxonómica.

La cebolla es una planta perteneciente a la familia de las liliáceas, que agrupa alrededor de 3.000 especies conocidas actualmente; es una planta vivaz, bulbosa, que puede alcanzar hasta un metro de altura.

¡El bulbo con la combinación de nutrientes más impresionante!

Propiedades Nutricionales

Nutricionalmente la cebolla posee un alto contenido de agua, equivalente a 91,50 % de su composición total. En menor medida presenta yodo, vitamina C, fibra, hidratos de carbono, vitamina B6, potasio, vitamina E, calcio, vitamina B, vitamina B9, calorías, zinc, vitamina B3, vitamina B2, selenio, hierro, magnesio, proteínas, ácidos grasos poliinsaturados, carotenoides, ácidos grasos saturados, grasa, sodio y vitamina A. A continuación se muestran las cantidades aproximadas de los nutrientes en mayor proporción en 100 gr de cebolla.

Morfología.

La Planta.

La cebolla es una herbácea bianual, monocotiledónea, de polinización cruzada que la mayoría de las veces se cultiva de forma anual para la producción de los bulbos y en ocasiones de forma bianual para la producción de semillas.

Tallo.

Posee un tallo formado por una estructura caulinar aplanada denominada “disco”, de entrenudos cortos, localizado en la base del bulbo que emite en condiciones ideales un escapo floral hueco de sección cilíndrica o troncocónica que da origen a la inflorescencia. El tallo que emerge en forma de inflorescencia es recto de unos 80 a 150 cm de altura.

Sistema Radical.

El sistema radical de la cebolla es fasciculado, extremadamente corto y poco ramificado con raíces blancas, espesas y simples. El bulbo de la cebolla depende de las raíces adventicias, que están en continuo remplazo por raíces nuevas.

 

Hojas.

Las hojas de la planta se erigen de forma tubular y semicilíndrica insertas sobre el disco y se encuentran constituidas en dos partes: una inferior de forma envolvente y una superior hueca redondeada con bordes unidos. Las hojas inferiores son siempre subterráneas y  son las que desarrollaran el bulbo en formas de escamas y nunca de coloración verde. Las hojas no presentan pecíolos, son paralelinervias y con borde generalmente entero.

 

 

Bulbo.

El bulbo es una estructura de la cebolla formada por las hojas inferiores subterráneas de la planta. Está integrada por catáfilos u hojas modificadas para la protección, también funcionan como estructuras de reserva de la planta. Se desarrollan en forma de hojas envolventes concéntricas originando lo que se conoce como bulbo tunicado. Las hojas externas del bulbo, adquieren una consistencia membranosa y actúan como túnicas protectoras, mientras que las vainas de las hojas internas se ensanchan al acumular sustancias de reserva, formando la parte comestible del bulbo.

Inflorescencia.

La inflorescencia de la planta de cebolla se produce al someter ésta a un proceso conocido como vernalización (tiempo durante el cual la planta de cebolla sufre temperaturas inferiores a los 10 °C), que puede ser diferente dependiendo de la variedad. La inflorescencia es de forma tubular y hueca, y pueden alcanzar unos 80 a 150 cm de altura. La inflorescencia es una umbela simple. Sobre cada tallo floral se forman de 200 a 1000 flores hermafroditas, pequeñas, de blancas opacas, a verdoso violáceo.

Fruto.

Es una cápsula trilobular donde se forman hasta seis semillas. La semilla de la cebolla es pequeña (3-4 mm) y tiene por lo regular dos caras planas y una rugosa, de ángulos redondeados, que contienen las semillas de color negro.

Fenología

La duración del desarrollo de la planta de cebolla hasta alcanzar la madurez reproductiva es superior a los 170 días. Dependiendo de las necesidades del agricultor, la producción del bulbo para consumo fresco se alcanza entre los 150 y 170 días, y si se desea producir semillas se espera la época de la floración posterior al límite antes mencionado.

 

 

La fase vegetativa del cultivo abarca una etapa de desarrollo pre bulbo y otra de desarrollo post bulbo que ocurren durante el primer ciclo de crecimiento de la planta. La etapa pre bulbo engloba la germinación que toma aproximadamente 12 días, mientras que la emergencia de raíces y tallos alrededor del 10 y 30 días después de la siembra.

 

 

La aparición de una a dos hojas verdaderas en la cebolla ocurre después de los 30 días hasta los 50 días. El desarrollo de hasta 12 hojas se logra entre 90 a 110 días después de la siembra y es en este momento donde se inicia el desarrollo del bulbo y comienza la etapa post bulbo.

 

La etapa post bulbo se toma desde los 110 días hasta los 170 días, donde éste incrementa su diámetro de 2.5 a 4.0 cm (110 a 130 días) de 4.0 a 7.5 cm (130 a 150 días) de 7.5 cm (150 a 170 días) y el crecimiento de bulbo de la cebolla completo hasta los 170 días.

Requerimientos Edafoclimáticos

Parámetros de Productividad

La productividad en el cultivo de la cebolla está condicionada a las buenas prácticas agrícolas y culturales. Este tipo de hortaliza requiere del establecimiento de un semillero, paralelamente a la preparación del terreno previo al trasplante de las plántulas.

La época de siembra dependerá de la variedad, el ciclo de cultivo y las condiciones climáticas de la zona donde se establecerá el cultivo. Si se desean producir semillas, es estrictamente necesario una época donde las temperaturas sean lo suficientemente bajas para garantizar la vernalización de los bulbos. En contraste, las siembras en época de lluvias pudiesen incidir en la aparición de enfermedades fúngicas si no se toman las previsiones necesarias, como surcos más elevados y un adecuado drenaje.

Es aconsejable que el periodo de cultivo de la cebolla para la cosecha de bulbos maduros, sea planificado para la época seca, libre de lluvias y humedad relativa reducida. La siembra puede hacerse de forma directa o en semillero o almácigo para posterior trasplante. La cantidad de semilla requerida es muy variable (por lo general 4 g/m2), normalmente se realiza al voleo, recubriendo la semilla con una capa de mantillo de 3-4 cm de espesor.

• Semillero.

El semillero o almácigo es el establecimiento donde germinarán las semillas en condiciones controladas para seleccionar las plántulas más vigorosas. El establecimiento de esté se debe realizar en lugares cercanos a la plantación definitiva del cultivo de cebolla, en suelos fértiles, altamente permeables con elevada materia orgánica, textura franca y un buen drenaje, de manera que faciliten el crecimiento de las plántulas y su extracción, así mismo, libre de malezas.

Para preparar el suelo se debe arar a una profundidad de 30 cm preferentemente con dos pasos de rastra. Puede ser necesario agregar abono orgánico con el objeto de aumentar el contenido de materia orgánica del suelo a un mínimo de 3%. Pueden enriquecerse el suelo con fórmulas completas incorporándolas uniformemente al voleo.

La dimensión del semillero debe ser de 1 m de ancho y de 10 a 20 m de largo, con una altura de 15 a 20 cm, es recomendable proteger los bordes con ladrillos, madera, o varas de bambú.

A la hora de sembrar, se recomienda una distancia entre líneas de 10 a 15 cm. La semilla se coloca a chorro corrido, depositando de 5 a 6 o 7 a 10 semillas por cada 2,50 cm, a una profundidad de 1 cm. Por último se deposita una  cama de paja seca, cascarilla de arroz o aserrín para proteger las semillas.

Es recomendable mantener el riego dos o tres veces por día en el semillero, manteniendo un buen drenaje. Días antes del trasplante es aconsejable limitar el riego con el objeto de inducir endurecimiento de los tejidos las plantas  y trasplantar plantas más resistentes.

• Semillero en Bandeja

El establecimiento del semillero en bandejas produce plantas de cebollas menos desarrolladas, pero más uniformes y sanas, por lo que su desarrollo en el campo es mejor. Su costo es alrededor de un 0 a 15% mayor que la producción de plántulas al suelo pero si llegan completamente sanas, se adaptan mejor expresando más su potencial productivo.

• Preparación del Terreno

La preparación del suelo se debe de iniciar paralelamente a la siembra del semillero, entre 30 y 45 días antes de la fecha prevista para el trasplante. Deberá tomarse muy en cuenta la nivelación del suelo y el drenaje del terreno, con una profundidad efectiva de entre 15 y 20 cm, con cierto grado de humedad. Cuando son suelos que no se han utilizado para la siembra es recomendable una aradura profunda con cincelado, subsolador y pases de rastra.

El pase de rastra debe hacerse siguiendo el sentido en que se construirán los surcos de riego a una profundidad de entre 25 a 30 cm.  Deberá realizarse el último paso de rastra y simultáneamente la nivelación de suelo para formar las camas de siembra, ocho a diez días antes del trasplante; la altura de la cama debe ser entre 20 y 30 cm.

• Densidad y Método de Plantación

 • Trasplante

Llegado el momento del trasplante de las plantas de cebolla, el semillero deberá ser regado para facilitar la extracción de las plántulas y se seleccionarán las plántulas más robustas desechando las débiles y las enfermas. Esta extracción debe hacerse con sumo cuidado de no manejar grandes cantidades de plantas en las manos, pues el calor de las mismas las deshidrata y al manejar demasiadas a la vez, se pueden lastimar y deteriorarse.

La densidad va a depender del tamaño final del bulbo deseado por el agricultor. La recomendada para la siembra de cebolla puede ir desde 200.000 plantas a 500.000 plantas por hectárea, siendo incluso en ocasiones, de hasta 1.000.000 plantas por hectárea.

Para una densidad como la mencionada anteriormente se necesitan 350 m2 de semillero. Las plántulas de cebolla deben tener entre 3 a 4 hojas verdaderas, 16- 18 cm de longitud, y un diámetro aproximado de 6 mm. La plantación se puede realizar a mano o con trasplantadora.

Se dejará de 10 a 12 cm entre plantas y 50-60 cm entre surcos. Posteriormente se dará un riego, repitiéndolo a los 8-10 días.

• Siembra Directa con Semilla Asexual (bulbillos)

Consiste en sembrar cebollas pequeñas, de 12-15 mm, los cuales se obtienen por selección durante la cosecha normal de cebolla o son producidos específicamente para tal fin.

• Riego y Drenaje

El consumo promedio de agua de la cebolla, según las condiciones edafoclimáticas, oscila entre 3500 y 4500 m3/ha, por lo que se hace necesaria una programación de 20 a 25 riegos de acuerdo a la cantidad de agua de lluvia durante el periodo de su cultivo.

Durante todo su ciclo vegetativo, esta hortaliza es sensible al déficit hídrico, especialmente en la formación y crecimiento del bulbo. Sin embargo es ideal un manejo adecuado del riego en la fase inicial, principalmente en la siembra directa.

Para lograr unos altos rendimientos, se requiere de un nivel de humedad en el suelo superior al 85%, lo que amerita riego con las siguientes recomendaciones:

  1. Caudales de 60-80 m3/ha. en la fase inicial
  2. Durante el de desarrollo vegetativo cada 5-6 días, caudales de 100 a 120 m3/ha.
  3. En la formación y crecimiento el bulbo cada 3 o 4 días, caudales con 150-200 m3/ha.
  4. En la maduración–cosecha los mismos caudales con intervalos de 7-8 día.
  5. Es conveniente suspender el riego 15 o 20 días antes de la cosecha con el fin de asegurar el proceso de maduración y secado del cuello del bulbo.

Las técnicas de riego son diversas dependiendo del nivel de tecnificación del agricultor, podrá ser por superficie, por aspersión y hasta localizado.

• Abono y Fertilización

Una buena fertilización es ideal para garantizar bulbos bien desarrollados. Por lo que es esencial realizar análisis de suelos y determinar los elementos con los que se disponen y poder realizar un adecuado plan de fertilización. Para lograrlo se han determinado las cantidades de nutrientes necesarias de acuerdo al rendimiento:

Para cada 1.000 kg de cebolla se necesitan aproximadamente 1,70 kg de fósforo, 1,56 kg de potasio y 3,36 kg de calcio, lo cual indica elevadas necesidades nutricionales. La aplicación del abonado se realiza con la última preparación de tierra previa al trasplante, cubriéndolo con una capa de tierra de unos 20 cm.

Las necesidades de nitrógeno son muy elevadas, aunque no deben sobrepasarse los 25 kg por hectárea, ya que influye en el tamaño del bulbo. Por lo general es preferible días antes del engrosamiento del bulbo y después del trasplante. Un exceso de abonado nitrogenado puede dar lugar a bulbos acuosos y con mala conservación.

Su aplicación se realiza de forma parcial, la primera al trasplante (25%) y durante el desarrollo de la planta, se realizan de 3 a 5 aplicaciones dependiendo de las condiciones de humedad generadas por el riego artificial o de secano.

La suplencia de fósforo es relativamente inferior a la del nitrógeno y potasio sin embargo es conveniente tener en cuenta que el cultivo  de cebolla deberá contar con el fósforo suficiente para garantizar un buena resistencia al transporte y mejor conservación.

Por otro lado, el potasio favorece el desarrollo la acumulación de azúcar en el bulbo, afectando también a la conservación. En la fase de bulbificación se debe procurar aplicaciones foliares a base de citoquininas y abonos foliares con alto contenido de potasio.

No debe aplicarse abonos después de la séptima semana, para no afectar la maduración de la cebolla.

Recolección y Manejo Post-Cosecha

La cosecha oportuna y la correcta manipulación de los bulbos de cebolla son factores de importancia para preservar su calidad. Los bulbos deben cosecharse cuando tienen la capacidad de soportar todo el proceso de preparación y transporte para la comercialización sin comprometer su calidad.

La cosecha dependerá del estado de desarrollo de las plantas, que a su vez es una respuesta de las condiciones climáticas. Un retraso en la cosecha, genera una “sobre maduración” o deshidratación excesiva del follaje y de los bulbos. Si ésta se realiza muy temprano se obtienen bulbos inmaduros lo que puede generar una proporción importante de producto de bajo calibre y poco pungente.

Para la extracción de bulbos, la operación puede realizarse de forma manual o mecanizada, y deberá hacerse de manera que se evite cualquier daño mecánico a las cebollas. Se lleva a cabo cuando empiezan a mostrar signos de secamiento de las hojas, señal de haber llegado al estado conveniente de madurez. Se extraen manualmente si el terreno es ligero, y con instrumentos de corte destinados a tal fin para el resto de los suelos. Luego, se sacuden y se colocan sobre el terreno, donde se dejan de 2 a 3 días con objeto de que las seque el sol. Es ideal que se realice ésta actividad en días bajo tiempo estable.

Se deben colocar los bulbos uno junto al otro en una línea, colocando el follaje de la última línea sobre los bulbos anteriores para evitar el exceso de insolación. Esto se hace por un periodo de 5 a 10 días, hasta que este seco el cuello de la cebolla. Es recomendable secar con el follaje ya que éste tiene propiedades fungicidas y  permite un mejor secado del cuello y bulbo.

Una vez seco se procede a eliminar las hojas secas y las raíces, dejando 4 a 5 cm del cuello y después se clasifica y se embolsa para su venta, apilando montones de bulbos de dimensiones similares a distancias regulares, para facilitar el transporte y el almacén y permite una apreciación aproximada de la cantidad de la cosecha. Para el transporte sobre el campo se emplean cestas generalmente.

En caso de recolección mecanizada se puede realizar el arranque y la recogida simultáneamente, por medio de cosechadoras especializadas.

En condiciones de almacenamiento, suele ocurrir el rebrote de los bulbos de cebolla, para evitarlo, se emplea hidracina maleica 10 o 20 días antes de la recolección, al iniciarse el decaimiento de las plantas, a una dosis de 7-12 l/ha.

Manejo Fitosanitario

Control de Malezas

La eliminación de malezas es imprescindible para lograr una buena cosecha, pues se libera una fuerte competencia con el cultivo, sobre todo por el corto sistema radical de la cebolla. El periodo crítico para el control de las malezas está entre los 40 y 50 días después del trasplante. De ahí en adelante se inician nuevas generaciones de malezas obligando al agricultor a realizar controles manuales con objeto de airear el terreno, interrumpir la capilaridad y eliminarlas.

Entre las malezas que más compiten con el cultivo se conocen: Cyperus rotundus, Trianthema portulacastrum, Amaranthus spp., Portulaca oleracea, Cleome ginandra, Digitaria sanquinalis, Echinochloa colona, Datura stramonium, Argemone mexicana, Parthenium hysterophorus, Euphorbia heterophylla, Ipomoea tiliácea y Eclipta alba.

El primer control se realiza apenas las plántulas han alcanzado los 10 cm de altura y el resto, cuando sea necesario y siempre que aparezcan las malezas.

Muchas de las gramíneas no son tan problemáticas porque se pueden controlar en la pre-emergencia o en la post- emergencia temprana con herbicidas graminicidas, en cualquier edad del cultivo. En ocasiones el control se puede realizar entre los 12 y 20 días después del trasplante, sin embargo, si la infestación es más grave se inicia a partir de los 5 días de trasplante. Lo más recomendable es el manejo de las malezas en la pre- emergencia o antes de que germinen con productos totalmente selectivos con buena residualidad y alta eficacia sobre la mayoría de las malezas.

Manejo de Plagas

Las plagas de importancia en la cebolla son los Trips (Thrips tabaci) principalmente porque transmiten el virus manchado amarillo del iris (IYSV). Se alimentan de hojas reduciendo el crecimiento del bulbo. 

Otro insecto de importancia son las larvas de la mosca Delia antiqua, las cuales hacen túneles en raíces, plántulas y bulbos jóvenes mermando el número de plantas y ocasionando plantas débiles y quebradizas.

Entre otras plagas conocidas se encuentran los minadores de la hoja. Larvas de moscas pequeñas que hacen túneles bajo la superficie de las hojas de la cebolla.

Se conocen la mosca de la semilla (Delia platura) cuya fase larvaria ataca las semillas en germinación y las pequeñas plántulas de cebolla en crecimiento, dañando las mismas hasta la tercera o cuarta hoja verdadera, con una altura de 10 a 15 cm, en promedio.

Entre otros insectos dañinos están, el ácaro de los bulbos (Rhyzoglyphus echinopus F. y R.), la hormiga negra podadora (Acromyrmex lundi Guer.), los gusanos alambre (Conoderus spp.), el nematodo del tallo (Ditylenchus dipsaci Filipjev, 1936).

El desarrollo y/o manifestación de las plagas mencionadas están estrechamente relacionados a las condiciones ambientales. Se ha determinado que altas temperaturas superiores a 30°C favorecen la proliferación de trips, mientras que las bajas temperaturas favorecen a los gusanos. El estrés hídrico también favorece a los trips; mientras que un exceso de humedad favorece a los gusanos. Así mismo, estas plagas de insectos son favorecidas por cultivo frecuente de liliácea como la cebolla.

Para el manejo de plagas se aconsejan medidas de carácter preventivo, utilizando para ello el control cultural y el control químico. Culturalmente es aconsejable no dejar las pilas de hojas en el campo, producto de las cosechas, hasta la próxima fecha de siembra; pues con el laboreo anticipado es posible destruir las pupas invernantes.

Para el caso de la Delia antiqua, el control químico debe realizarse con insecticidas aplicados al suelo en forma preventiva, antes del ataque del mismo. La protección química del cultivo contra este insecto se realiza efectuando tratamientos de la semilla de cebollas con terápicos y desinfección de los suelos en forma preventiva con productos organofosforados y carbamatos en forma localizada.

En relación con el trips, la forma correcta de manejar esta plaga es monitoreando la misma para observar la evolución de la población. La frecuencia del muestreo debe ser semanal; debiendo aumentarse a dos veces por semana cuando la población comienza a crecer. Esto ayuda a tener una idea clara de la evolución de la plaga en el cultivo. Su control puede ser químico con insecticidas piretroides en general, o biológicamente, con depredadores naturales como la Eriopis connexa (Germ), el Hippodamia convergens (Guer), la Adalia bipunctata (L.) y la Coccinella ancoralis (Germ)

Manejo de Enfermedades

La cebolla es una hortaliza que resalta por su alta sensibilidad a las enfermedades, debido principalmente al elevado contenido de humedad del bulbo, por lo que es vital realizar los controles preventivos y correctivos una vez que se detectan las enfermedades.

Existe un importante número de enfermedades reportadas, fúngicas, como bacterianas y virales, tanto en campo como en almacenamiento. En condiciones de campo se conocen:

• La Pudrición basal (Fusarium oxysporum f. sp. Cepae).

La cual genera coloración café claro a oscuro en las hojas, comenzando normalmente en las puntas y desarrollándose hacia abajo. Las plantas podrían marchitarse y morir; los bulbos infectados se tornan de color café claro a oscuro y las raíces y placas basales se pudren.

• La Raíz rosada (Phoma terrestris).

Produce raíces descoloridas (de color amarillo a café o de rojo a púrpura); que llegan a desintegrase.

• La Pudrición blanca (Sclerotium cepivorum).

Se manifiesta en las hojas más viejas causando amarillamiento y muerte, raquitismo de plantas de cebolla y muerte del follaje. Las raíces infectadas presentan micelio blanco esponjoso con presencia de esclerocios de color café a negro.

Entre las enfermedades virales se conocen:

• IYSV (Virus manchado amarillo del iris).

Se manifiesta con lesiones secas de color pajizo y forma romboidal en hojas y brotes. Estas se manifiestan en los márgenes de las hojas de cebolla más jóvenes completamente desarrolladas o en la zona abultada del brote. Esta enfermedad puede desencadenar muerte masiva del follaje y encamado de los brotes.

• OYDV (Virus del enanismo amarillo de la cebolla).

Se manifiesta en forma de trazas amarillas en la base de las hojas, las cuales podrían mostrarse arrugadas, aplanadas y desprenderse.

• Mosaico del ajo (LYSV, Virus rayado amarillo del puerro).

Se manifiesta como mosaico de suave a fuerte, manchado clorótico, rayado en las hojas. Las plantas infectadas son raquíticas.

Enfermedades de Origen Fungoso:

• Mancha púrpura (Alternaria porri).

Se presenta en hojas o tallos de cebollas en forma de lesiones acuosas pequeñas que desarrollan centros blancos, con una sombra roja o púrpura, rodeada por una zona amarilla que podría extenderse hasta 2.5 cm.

• Cenicilla polvorienta (Leveillula taurica).

Parches circulares a oblongos, blancos a grises, de desarrollo fungoso con márgenes irregulares; con frecuencia después del inicio de formación del bulbo.

• Mildew velloso (Peronospora destructor).

Comienza en ciertas zonas en el campo y se extiende a las zonas adyacentes. Los síntomas iniciales incluyen parches pálidos y alargados que se vuelven de color café claro a oscuro en el follaje y en tejidos foliares durante periodos húmedos.

• Botrytis (Botrytis spp).

Podría presentarse en forma de lesiones blancas pequeñas, hundidas y elípticas con centros necróticos. Generan lesiones múltiples en la hoja de cebolla, y causar muerte progresiva desde el ápice y tizón de la hoja.

Enfermedades bacterianas

• Tizón de la hoja (Xanthomonas axonopodis allii).

Las lesiones de tizón de la hoja por Xanthomonas son de forma irregular, puntos blancos, zonas pálidas o lesiones lenticulares con márgenes acuosos. Las lesiones se agrandan de color café claro a oscuro, causan acuosidad, muerte progresiva desde el ápice y tizón en el follaje de las plantas de cebolla.

• Piel resbalosa (Burkholderia gladioli pv. alliicola), y Piel agria (B. cepacia).

La pudrición blanda podría presentarse en el campo o en almacenamiento en forma de tejido acuoso en las hojas, el cuello y/o el bulbo.

• Pudrición del centro (Pantoea ananatis) y Pudrición del bulbo (Enterobacter cloacae).

La pudrición del bulbo por Enterobacter hace que el bulbo parezca firme y sano, pero al practicar un corte y exponer las capas internas, éstas tienen un color café y se ven blandas y podridas.

• Pudriciones blandas (Dickeya chrysanthemi, Pectobacterium carotovorum subsp. carotovorum)

Enfermedades Fungosas en Almacenamiento:

• Moho negro (Aspergillus niger).

Se manifiesta como una decoloración (normalmente en el cuello de la cebolla), lesiones superficiales en escamas externas, trazas de micelio y conidia negros bajo las escamas externas secas, y decoloración negra en zonas lastimadas.

• Moho azul (Penicillium spp).

Aparece primero en forma de manchas de color amarillo pálido, zonas acuosas blandas, y ocasionalmente manchaduras de color púrpura a rojo en las escamas. Podría desarrollarse moho verde a azul en la superficie de las lesiones, y las escamas carnosas podrían volverse de color café claro o gris, mientras que los bulbos podrían volverse rígidos y desprender olor mohoso.

• Moho gris o pudrición del cuello (Botrytis spp).

Se manifiesta como pudrición semiacuosa, normalmente en el cuello, la cual progresa hacia abajo en el bulbo. Las escamas carnosas se ablandan y se vuelven acuosas y translúcidas, con micelio de color blanco a gris entre escamas. Podrían formarse esclerocios grises a negros y moho gris en escamas externas e internas.

• Pudrición por Fusarium (Fusarium oxysporum f. sp. cepae).

Comienza en el campo y puede progresar durante el almacenamiento desde una pudrición seca de la placa basal de la cebolla a una pudrición seca de las escamas carnosas.

Muchas de las enfermedades antes mencionadas se controlan con medidas culturales como la rotación de cultivos, adecuados manejos de las cebollas tanto en campo como en almacenamiento, y realizar labores preventivas como la desinfección del suelo o evitar los restos de cultivos de cebolla anteriores en el campo.

En algunos casos como las podredumbres e infecciones virales no existen controles químicos eficaces. Por otro lado, aplicar eficientemente planes de fertilización, ya que en algunos casos como el mildew, esta es favorecida por el exceso de fertilización nitrogenada.

Variedades Comerciales

Existen muchas variedades comerciales actualmente para la producción agrícola. Hay multitud de criterios para clasificarlas, entre los más comunes se tiene:

De acuerdo con el fotoperiodo y tipo de bulbo:

Existen muchas variedades comerciales actualmente para la producción agrícola de cebolla, las cuales se adaptan al paladar de los millones de consumidores alrededor del mundo. Los criterios para su clasificación son varios; entre los más conocidos están la respuesta de la planta a la duración de las horas luz, mejor conocido como fotoperiodo y el tipo de bulbo. Vemos a continuación:

De acuerdo al fotoperiodo:

Estos criterios permiten clasificar diferentes tipos de variedades, sin embargo, actualmente, la selección de la variedad a producir va a depender del criterio planteado por el agricultor. Un ejemplo de ello es que muchas empresas e institutos de investigación a nivel mundial han desarrollado cultivares; que combinan la duración de los ciclos con el tamaño y coloración del bulbo con su propia denominación de origen, como las cebollas Ajusco de ciclo intermedio y blancas de la empresa Séminis o las semillas de cebolla Martín de Hazera de coloración amarillenta y de sabor dulce.

Variedades Más Populares

Además de las características descritas para la clasificación de las distintas variedades de cebolla, comercialmente se han clasificado el bulbo de esta herbácea de acuerdo con la firmeza o ternura de la cebolla, la cantidad de sólidos solubles expresados en grados Brix relacionada con la aptitud para la conservación y dulzor, y por último la purgencia o picor expresada en contenido de ácido pirúvico. Para esta última se establece que para una purgencia inferior a 3.3 micromoles gr-1  de ácido pirúvico se consideran cebollas extra dulces y superiores a 5.6 micromoles gr-1 se clasifican como cebollas ácidas. Dentro de los criterios antes mencionados, entre las más comunes se tiene:

• Cebolla Blanca.

Es una de las variedades más consumidas a nivel mundial de olor y sabor fuerte, con una piel delgada y una textura parecida al papel. Su diámetro va de los 3 hasta los 10 cm. Su bulbo es de forma redondeada. Posee un elevado contenido de ácido pirúvico igual a 8.8 micromoles gr-1 y es una de las variedades que se consumen preferiblemente la cocidas. Presenta una firmeza superior a los 7.2 Kg  y 10.4 ° Brix lo que favorece una buena conservación.

• Cebolla Dulce.

Es una variedad de cebolla con elevado contenido de azúcares y agua, y bajo contenido de azufre, lo que le otorga un sabor mucho más dulce que otras variedades; su concentración de ácido pirúvico es inferior a los 3.3 micromoles gr-1, lo que le confiere menor picor. Su consumo es preferiblemente fresco. Su peso es superior a los 60 gramos pudiendo alcanzar los 250 gr.

• Cebolla Tierna o Cebolleta.

Es un tipo de variedad que se recolecta antes de que culmine su desarrollo. Para su comercialización se debe procurar cuidados más minuciosos, incluso más que otras variedades, debido a que se mantienen en activo crecimiento y actividad metabólica que puede acelerar la degradación de los bulbos lo que se traduce en una limitada vida post-cosecha. Su contenido de ácido pirúvico se ha estimado entre 4.8 a 8 micromoles gr-1. Su consumo es preferentemente fresco.

• Cebolla Morada.

Es un cultivar de cebolla con una piel externa de color púrpura o morada y con capas internas blancas. Suelen ser de tamaño grande y ligeramente dulces. Este tipo de variedad se consume fresco en gran parte del mundo, principalmente por las características llamativas del bulbo, además del elevado contenido de quercetina, antioxidantes, flavonoides y antocianinas en comparación a otras variedades. Su contenido de ácido pirúvico oscila entre 6 y 12.2 micromoles gr-1 y una firmeza de 12 Kg lo que le otorga una elevada capacidad de preservación en la época post-cosecha.

• Cebolla Chalote.

Es una variedad de cebolla con forma ovalada y con una combinación de acidez y dulzor muy característicos. Los bulbos de esta variedad no superan los 50 gr, lo que ha favorecido un consumo completo de este de forma fresca. Su contenido de ácido pirúvico en promedio asciende a 13.6 micromoles gr-1  y una firmeza de 13.6 Kg, la mayor de todas las variedades conocidas.

• Cebolla Borettana.

Es de forma plana, muy utilizada en la industrias para la producción de encurtidos. El color del bulbo es blanco con túnicas que en la superficie exterior se vuelven de un color amarillo paja-dorado. Presenta un contenido moderado de ácido pirúvico que oscila alrededor de 5 micromoles gr-1 y una firmeza de 10 kg.

¿Sabias Que?

• El aceite de la cebolla contiene azufre, un compuesto volatil llamado sulfóxido de tiopropanal, el cual se libera al cortarla y es lo que en ocasiones genera lágrimas, sobre todo cuando se encuentra cerca de los ojos por lo que es un truco ideal para limpiarlos. Se puede aprovechar esta particularidad, cortando un pequeño trozo de cebolla y colocarlo sobre el ojo para limpiarlo; si tenemos alguna molestia relacionada a una basura o insecto atrapado en él.

• Otro dato curioso es lo que se conoce como dormancia, un periodo en el que las cebollas y algunas otras plantas, por decirlo así duermen. Esto se debe a las condiciones ambientales adversas, las plantas toman una postura de reposo para evitar el malgaste de energía y conservar la especie; no brotarán hasta que las condiciones climáticas sean aptas para su reproducción.

• Culturalmente se ha asociado el clima de Inglaterra a la cebolla. Según una tradición anglosajona, el grosor de las capas de la cebolla predice cómo va a ser el próximo invierno, si las capas son delgadas se supone que el invierno será suave y corto.

• Retomando sus cualidades medicinales es, junto con el ajo, la cebolla es uno de los antibióticos naturales más potentes y ayuda en el combate del acné.

• Es tan potente el contenido de metabolitos en la cebolla que si uno se frota una cebolla en un pie durante una hora, llegamos a probar su sabor, ya que la esencia de la cebolla viaja a través del torrente sanguíneo hasta las papilas gustativas.

• Así mismo, la cebolla provee de una gran cantidad de fósforo, facilitando el trabajo intelectual.

Compilador:

Ing. Agr. Miguel Silva

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Interesante información complementada con un registro de fotografías de las plagas y enfermedades. Felicitaciones.