La Unión Europea alcanzó un acuerdo provisional entre el Parlamento Europeo y el Consejo para reforzar su lucha contra la pesca no sostenible practicada por países no pertenecientes al bloque comunitario.
El pacto busca salvaguardar la sostenibilidad a largo plazo de las poblaciones de peces compartidas, garantizar una competencia justa para los pescadores europeos y proteger los intereses pesqueros del continente.
La revisión del Reglamento introduce normas más claras y transparentes para identificar a los países que permiten prácticas pesqueras no sostenibles. Entre las medidas contempladas se incluyen:
- Sanciones comerciales, como la prohibición de importaciones de productos pesqueros
- Definición precisa de “falta de cooperación”, incluyendo la negativa a participar en consultas internacionales
- Plazo de 90 días para que los países terceros respondan a las notificaciones de la UE
Además, el acuerdo promueve una cooperación reforzada con terceros países, tanto antes como después de aplicar medidas, y contempla la intervención de organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP) para resolver disputas antes de imponer sanciones.