Sistemas de cama profunda en la producción porcina como alternativa ecológica

En la producción porcina mucho se ha cuestionado la poca higiene sobre todo por el intenso olor que se genera en el proceso, dado los hábitos naturales de estos animales, sin embargo para que los cerdos se críen en óptimas condiciones de ambiente, siempre se ha aconsejado que los corrales deben estar siempre limpios y secos además entre otras cosas evitar la proliferación de enfermedades, por lo que para lograr tal fin es necesario mano de obra dedicada al manejo sanitario del lugar, por otro lado para construir el hábitat de los cerdos, es importante que los materiales seleccionados ofrezcan duración y resistencia, especialmente en los sitios de contacto directo con los animales, en otro orden de ideas el manejo de los residuos o estiércol es destinado en algunos casos para un compostaje ó es desechado en el ambiente generando problemas de contaminación.

Ahora bien en un escenario de manejo ecológico de los sistemas tradicionales se plantean en algunos países hasta ahora probados a pequeñas escalas la utilización de un sistema denomindo “cama profunda” que no es más que el uso de instalaciones de segundo uso como son galpones de aves, bodegas, establos o pabellones nuevos de un bajo costo, sin la utilización de piso de concreto, sino que se sustituye por camas de 50-60 cm de profundidad que puede estar constituida por heno, cascarilla de arroz (Oryza sativa) o de café (Coffea arabica), hojas de maíz (Zea mays), bagazo de caña de azúcar (Saccharum officinarum), paja de trigo (Triticum aestivum), paja de soya (Soja max) ó en su defecto una mezcla de varios de estos materiales bien deshidratados, entre otros.

Las camas profunda es un sistema que se puede considerar económico pues permite reciclar instalaciones en desuso o construir instalaciones nuevas empleando materiales localmente disponibles, generando así un ahorro considerable de agua, reduce la emisión de residuos y de malos olores, además de la baja presencia de moscas (Drosophila melanogaster). Con la utilización de esta técnica los residuos animales sufren un compostaje in situ, reduciendo los riesgos de contaminación y se obtiene un fertilizante orgánico de excelente calidad para su uso en agricultura.

Evaluando otros aspectos generales se ha determinado lo siguiente:

Performance animal: Un buen diseño y manejo de la cama profunda, no presenta diferencias significativas de producción con respecto al confinamiento.

Bienestar animal: Animales en cama profunda han demostrado mejor comportamiento social, generando un menor estrés dentro del grupo.

Ambiente: El impacto ambiental es menor debido a que los desechos no son líquidos, permitiendo su uso para compostaje o en forma de abono esparcido en el campo.

Precio de la carne: En Estados Unidos por ejemplo el precio de la carne proveniente de estos sistemas, tiene un precio superior.

Inversión inicial: Las instalaciones para cama profunda requieren de una menor inversión inicial.

Siendo tan beneficiosa en un contexto general como es que no es utilizado ampliamente, por tal motivo se acota al principio que hasta ahora ha sido probado a pequeña escala siendo funcional a ese nivel, ya que en un sistema de producción grande requeriría de una cama profunda de mayor cobertura vegetal para su elaboración generando mayor demanda de la misma con alta frecuencia, en este sentido sin duda la alternativa es ecoamigable y de seguro seguirá avanzando en mejorar su metodología con estudios especializados.

 

Fuente: Ing. Agr. Ralexy Hernández

 

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