El último grito de la moda en el cultivo de algodón

Por muchos años incluyendo la actualidad el campo  ha sido el gran proveedor de alimentos en el mundo,  así como también de otros rubros no comestibles como son los cultivos textiles por ejemplo, cuya fibra ha servido para la fabricación principalmente de vestimentas y otros productos como las cuerdas.

Rayón: Fibra Artificial

Durante la historia, se ha evidenciado que la evolución en el cultivo de fibras textiles fue paralela al cultivo de alimentos, sin embargo, estos rubros a diferencia de los comestibles encontraron un sustituto en la industria química con el desarrollo del llamado “rayón”, la primera fibra artificial, desarrollada a finales del siglo XIX, de esta manera se distorsiona la creciente para entonces producción de fibras naturales elaboradas a partir de componentes animales, vegetales o minerales.

El rayón se obtiene de la celulosa, una vez mezclada con distintos disolventes dan lugar a diferentes tipos de rayones, resistentes en seco, agradables al tacto, no se arrugan; generalmente se mezclan con fibras naturales y admiten una gran variedad cromática de tintes y se emplean para la fabricación de diferentes productos como las sábanas y camisas.

A pesar de las muchas ventajas de las fibras sintéticas, nunca han conseguido desbancar por completo a las fibras naturales, especialmente al algodón, siendo este mucho más confortables y agradables para la piel, en este sentido a pesar de ser el cultivo líder de fibra natural, el algodón convencional es considerada uno de las más contaminantes; no solo por la huella hídrica que representa, sino también por la cantidad de gases tóxicos y pesticidas que están involucrados en su producción. En definitiva, este material contribuye a la erosión y a calentamiento global; esto, sumado a la poca trazabilidad de su producción, lo convierten en una de las fibras menos ecológicas y éticas.

Impulso en Producción

Ahora bien, dentro de un nuevo escenario más favorable a pesar del posicionamiento del mercado acaparado por las fibras sintéticas, la producción textil con fibras naturales y ecológicas está cobrando un impulso real y persistente. Según un estudio realizado en 2016 por “Textile Exchange entre las 71 marcas líderes, las empresas están proponiendo objetivos ambiciosos para adoptar materias primas sostenibles.

El 61% de las empresas participantes han fijado metas para cambiar a una fuente de algodón más sustentable, de las cuales, tres cuartas partes apuntan al algodón orgánico, en este sentido surge la interrogante ¿De qué se trata? ¿Cómo es posible obtener un cultivo orgánico tan dependiente de agroquímicos?

100% Orgánico

Cuando se habla de algodón orgánico se refiere a la fibra, el hilo, el tejido y las prendas hechas en base a los códigos y normas internacionales de la agricultura orgánica y con procesamientos en forma ecológica y socialmente responsable.

En los cultivos orgánicos no está permitido el uso de semillas genéticamente modificadas. Las semillas y el cultivo en general son tratados y manejados en forma natural, es decir sin el uso de sustancias químicas, especialmente sin el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos.

¿Cómo se obtiene?

La fibra de algodón orgánico se obtiene del cultivo del algodón mediante un sistema agro-ecológico y un proceso de certificación que contempla diversos aspectos, como el uso de bioplaguicidas, controladores biológicos, abonos naturales, conservación de agua y del manejo adecuado de los diversos componentes del ecosistema.

En cambio, los cultivos convencionales de algodón, al usar de manera desproporcionada plaguicidas y fertilizantes químicos generan un gradual proceso de degradación del ambiente que afecta la biodiversidad y la salud del hombre. Por estas razones, cada cultivo de algodón orgánico que se realice es un aporte ecológico a nuestro planeta.

El impacto ecológico del uso del algodón orgánico es impresionante. Hoy en día se estima que mundialmente alrededor del 10% de todos los químicos usados para la agricultura son aplicados al cultivo del algodón convencional. Reemplazar tales cultivos por cultivos naturales conlleva, por lo tanto, a contribuciones ecológicas de envergadura y perfectamente contables.

A nivel mundial el consumo de algodón orgánico ha tenido un crecimiento de 78% en los últimos años. Sin embargo, tan solo representa una pequeña porción del consumo total de fibras textiles global, aunque existe actualmente un incremento considerable respaldado por importantes empresas textiles, que imponen las tendencias en cuanto a productos más responsables con el ambiente, destacando entre otras cualidades materiales más cómodo y fresco a ser utilizados.

Fuente: Ing. Agr. Ralexy Hernández

Foto: Archivo

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