¿Cómo podemos producir las 500.000 toneladas de pescado y mariscos que requeriremos para el 2050?

Cada vez la industria nacional vinculada con el comercio de pescados y mariscos percibe con mayor intensidad la escases de productos pesqueros disponibles para mantener a sus mercados satisfechos y una gran mayoría de los ejecutivos y empleados de estas empresas, e incluso funcionarios públicos de los entes vinculados con la actividad pesquera, no quieren reconocer cual es el origen de esta falta de productos.

Algunos simplemente por negación y otros -la mayoría- por ignorancia y concentrados en actividades políticas ajenas a sus verdaderas responsabilidades, nunca prestaron atención al declive de las pesquerías, la sobre-explotación de muchos recursos, y mucho menos a  la alternativa que podría haber significado invertir en el desarrollo masivo de la piscicultura comercial.

Muchos funcionarios públicos del MAC, DGSPA, SARPA, INPESCA e INSOPESCA, evadieron durante años toda la información que venía hablando de los límites de la explotación pesquera de los mares y océanos, de la situación de la sobre explotación de las pesquerías en todo el mundo, de los efectos de las artes de pesca sobre el medio ambiente, y de la pesca ilegal incontrolable en épocas de veda.

Según muchos de ellos, todo era una exageración promovida por grupos ambientalistas excedidos y pretenciosos de ganar popularidad política y financiera para sus propios intereses.

Hoy, aún sin la información apropiada, todavía con la negación encima, y ante la evidente falta de conocimientos y producción pesquera, reaccionan confusamente y pareciera tuvieran la expectativa de que el aumento de la producción podría resolverse transformándose en promotores y/o publicistas de ventas populares de pescado, y tratando de promover el desembarque cuasi obligado de algunas pesquerías que no se han manejado ni protegido del todo bien, y otras que se han visto afectadas por deficientes políticas públicas que defiendan los intereses del sector ante otras actividades que  afectan indirectamente la producción pesquera.

Si bien diferentes actores han venido afectado la producción pesquera nacional, el principal de ellos es el sector político nacional responsable de su administración y resguardo, sin embargo, acciones correctivas desesperadas no contribuirán significativamente a la producción pesquera nacional más que en unos cuantas cientos de toneladas, probablemente se llegue a 200.000 Tm, suponiendo una recuperación magnifica.

Esta cantidad de productos pesqueros (200.000 Tm) comparado con las casi 500.000 Tm que requerirá el país para el año 2050 cuando seamos 40.500.721 habitantes, y bajo la premisa de mantener el consumo per cápita promedio sugerido por FAO para la región (12,2 kg/hab/año), es una cantidad ridícula, que no va a solucionar ningún problema de abasto en el futuro.

500.000 toneladas es más que tres veces el total de lo que se produce actualmente en el país (150.000 Tm), y esta cifra resulta imposible de logar gastando esfuerzos mayúsculos para tratar de recuperar las pesquerías, y financiando el no retorno.

La única posibilidad de aumentar la producción de pesquera nacional (pescados y mariscos) en las proporciones requeridas por el país, es por medio de actividades acuícolas, entre las que la piscicultura posee el mayor potencial.

Aun así, el reto no es nada fácil.

Cualquier presupuesto gubernamental que se destine a la recuperación de las pesquerías es un presupuesto que se deja de invertir en al crecimiento de la acuicultura, y son millones de kilogramos menos de alimentos que se podrían producir de aquí al año 2050.

Como cita el artículo original de Panorama Acuìcola, un estudio, llevado a cabo por recoonocidas instituciones de prestigio internacional el total de la producción pesquera mundial actual podría producirse en menos del 0.015% del total del área oceánica disponible mediante la aplicación de técnicas acuícolas, sin afectar en nada las actividades pesqueras tradicionales.

Si a esto le sumamos los diferentes cuerpos de agua dulce disponibles a nivel nacional de elevado potencial, viene resultando casi una grosería seguir negándose a invertir en esta maravillosa alternativa.

Como ejemplo de esto, podemos citar, que gracias a adecuados programas de fomento, protección y estímulo la producción piscícola colombiana proveniente únicamente del embalse de Betania en el Huila, entre 2010 y 2017 las exportaciones de trucha y tilapia provenientes de ese embalse, pasaron de 9,4 millones de USD a 30 millones de USD, mientras que entre enero – marzo del año 2017 y enero –marzo del año 2018 pasaron de 9,5 a 18 millones de USD.

El embalse de Betania posee una superficie estimada de 7.400 hectáreas, pero Venezuela posee más de 750.000 hectáreas de espejo artificial de agua prácticamente sin ningún uso piscícola, por aparente desconocimiento, miedo y/o indiferencia.

No todos pueden o deben ser aprovechados para estos fines, pero muchos de ellos sí.

Finalmente, sólo como eventual ejemplo del potencial que tenemos para el desarrollo piscícola comercial en el país, en un ejercicio que se hiciera en PDVSA Agrícola, estimamos que el embalse de Santo Domingo en el Estado Mérida (en la imagen al inicio de este artículo), tiene la capacidad -adecuadamente manejado- de generar las 10.000 Tm de trucha que hemos estimado como producción potencial de esta especie para el país mediante el uso de cultivos flotantes en jaulas. Tecnología ampliamente utilizada en otros países del mundo y de Latinoamérica.

Fuente: http://www.agroalimentando.com/

Foto: Archivo

Te parecio interesante?, no te lo quedes, compartelo!
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *