Café orgánico del campo a la taza

Resulta cada vez más común escuchar el término “orgánico” como adjetivo calificativo en diferentes productos, los cuales se indican son mejores en varios aspectos en relación a los productos tradicionales conocidos de toda la vida, tal es el caso del café.

El café orgánico, desde el punto de vista productivo, se define como aquel sistema sostenible de producción y procesamiento en el cual no se hace uso de químicos como plaguicidas, defoliantes,herbicidas y fertilizantes, los cuales se reemplazan por métodos naturales o con mínimo riesgo para la salud de los seres vivos y que preservan el medio ambiente. Todo de acuerdo con la reglamentación vigente y según verificación de los organismos certificadores. Además, Los procesos productivos que se desarrollan y su cadena de comercialización son fundamentales para poder identificar y etiquetar el producto como orgánico.

Es de resaltar que un cultivo de café pueda considerarse orgánico no basta que en la plantación no se apliquen productos químicos, sino que adicionalmente es necesario que este se adelante dentro de un detallado y explícito plan de manejo que busque la preservación de los recursos naturales de la zona, en consecuencia los productos químicos deben erradicarse de toda la unidad productiva, de tal manera que la producción orgánica es una forma de manejo de la finca y de cierta manera, una forma de vida.

Los organismos certificadores tanto de café como de otros productos como orgánicos varían de un país a otro, así como también hay quienes abarcan un conjunto de ellos en el continente, tal es el caso de “IMOCERT” por ejemplo, cuya misión es inspeccionar, evaluar bajo esquemas especializados para luego otorgar la certificación siempre y cuando se cumpla estrictamente las políticas internacionales de productos orgánicos.

En cuanto a las propiedades del café orgánico no difieren de los beneficios para la salud del café convencional. En particular, se destacan sus efectos estimulantes del sistema nervioso central, por otra parte, se han estudiado sus propiedades medicinales en la inhibición del avance de enfermedades como la diabetes, el mal de Parkinson, el mal de Alzheimer y la cirrosis hepática. Sin embargo, por contener cafeína en su composición, su consumo no debe ser abusivo y pueden existir circunstancias, en las que esté totalmente contraindicado o restringido su uso. Tal es el caso, de los pacientes con hipertensión arterial, niños pequeños, y mujeres embarazadas, que al igual de lo que ocurre con otro tipo de alcaloides, no deben excederse en su consumo.

Los paradigmas de producción están cambiando, volteando cada vez más la mirada a sistemas más responsable con el ambiente motivado por el preocupante cambio climático sin dejar de producir los productos que por generaciones hemos consumidos, sin embargo la trasferencia de método se hace lento por no convencer aun a muchos productores de sus técnicas tradicionales, a pesar de ello se ha buscado incentivar por medio del beneficio económico el cambio hacia alternativas ecológicas, ya que a pesar de sus beneficios este genera más trabajo, esmero y cuidado en su proceso productivo y eso se traduce en que cualquier producto certificado como orgánico posee un precio elevado en relación al convencional.

 

Fuente: Ing. Agr. Ralexy Hernandez

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