Palma africana: para qué sirve, cuánto produce y beneficios

La palma aceitera o palma africana Elaeisguineensis., es una especie oleaginosa originaria de la región del Golfo de Guinea en África. En la actualidad, este cultivo producido en el ámbito tropical reviste de importancia económica; ya que constituye el segundo más producido a nivel mundial en el rubro de las oleaginosas. Según estadísticas oficiales de la FAO, para el año 2019 con este cultivo se obtuvo una producción mundial de 74.583.225 de toneladas (t) de aceite de palma; mientras que en el continente americano se obtuvieron 4.790.782 t, de las cuales corresponde 2.668.982 t en América del Sur, 2.067.800 en América Central y 54.000 de t en la región caribeña. Es de resaltar que de su fruto se extraen dos tipos de aceite: el primero de ellos procede del mesocarpio y el segundo de la semilla o almendra, los cuales son cosechados en racimos; por otra parte, el aceite que se obtiene en mayor cantidad de esta especie es el de mesocarpio o aceite rojo, cuyo rendimiento equivale al 20% del peso del racimo. Además, el aceite de palma posee aproximadamente 45% de ácidos grasos (AG) insaturados (AGI) y 55% de ácidos grasos saturados (AGS). Por su alto contenido de ácidos grasos insaturados, esta materia prima es usada para la elaboración de aceites comestibles y margarinas. La otra fracción (ácidos grasos saturados) es utilizada para la fabricación de cosméticos, jabones, detergentes, velas y lubricantes. El carácter agroindustrial de la palma aceitera como cultivo perenne debe comprender una fase agrícola desde preparación del terreno hasta cosecha; así como una fase extractiva para separar los componentes del fruto utilizables como materia prima en las fábricas de aceites y grasas. Esto implica instalar una planta de beneficio para separar el aceite crudo y la almendra en condiciones favorables a su mercadeo. Además, se debe tener en cuenta la cercanía de la plantación a la planta procesadora para el inmediato procesamiento; ya que debido a los cambios químicos que sufre el fruto poco tiempo después de la cosecha pueden alterar la composición y calidad del producto final.
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