Sistemas de información geográfica en la agricultura

Los sistemas de información geográfica (ó SIG), tienen su origen en 1963 en el Departamento Federal de Energía y Recursos de Canadá, con la finalidad de inventariar los recursos naturales disponibles de este país utilizando computadoras.

Su uso en la agricultura comenzó con el mapeo de suelos, dando origen a un sinfín de estudios, con el objetivo de mejorar en estos las características físicas y químicas, para aumentar la producción agrícola.

Su función es integrar, modelar y analizar datos provenientes de diferentes ciencias, donde convergen tecnologías tales como: GPS, drones e internet, así como también disciplinas de la agricultura entre las que se destacan: la estadística, matemática, informática, computación, geografía, cartografía y topografía. Todo ello con el fin de generar como producto final capas de información en forma de imágenes detallando el área agroproductiva de interés.

En la actualidad para hacer uso eficiente del recurso hídrico y de los agroquímicos, la agricultura de precisión utiliza los Sistemas de Información Geográfica, debido a que éstos analizan las variables de los cultivos y sus interacciones con el suelo, agua, clima y topografía.

Por tanto, estos sistemas certifican eficazmente el éxito de la planificación agrícola de una zona y su desarrollo en general, debido a que promueven el uso racional de los recursos a partir de la toma de decisiones acertadas en el manejo agronómico. Además favorecen la automatización y la simplificación de los procesos en las unidades productivas, generando significativos aumentos en las ganancias de los productores.

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Pepino de mar

Los pepinos de mar, también llamados holoturios, son invertebrados marinos pertenecientes a la familia de los equinodermos donde se incluyen los erizos de mar, estrellas, ofiuroideos, lirios y galletas de mar, entre otros.

Su nombre común se debe a su parecido con la conocida hortaliza, aunque en realidad se trata de animales y no de plantas marinas. A nivel mundial son conocidos bajo distintos nombres como cohombros o carajos de mar.

Presenta las siguientes características:

Tienen un cuerpo de forma cilíndrica parecida a un gusano.
Una piel similar al cuero.
Pueden encontrarse en el fondo marino de distintos lugares alrededor del mundo.
Por lo general miden entre 10 y 30 centímetros de largo, aunque algunas especies pueden llegar a medir más de un metro.

Estos productos del mar constituyen un manjar en la cocina de los países asiáticos, debido a su alto contenido de nutrientes y proteínas. Adicionalmente existe la creencia popular de que poseen propiedades afrodisíacas.**
Actualmente se conocen cerca de 1400 especies de pepinos de mar, sin embargo, sólo el 3 por ciento de ellas son de interés comercial.

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Granja vertical

Las “Granjas verticales”, también denominadas “fábricas de plantas” o “plant factories” son un modelo multi-tecnologico de producción concebido en el contexto de la agricultura urbana intensiva.

Es considerada con frecuencia por expertos como el futuro de la agricultura moderna, principalmente gracias a su impresionante eficiencia en el uso de recursos esenciales como el espacio y el agua, aunque presenta ventajas adicionales.

A pesar de que los sistemas de granjas verticales son diversos, el método en esencia consiste en la utilización de una infraestructura cerrada (como galpones o edificios), donde se suministra a las plantas condiciones ideales para su crecimiento y desarrollo, en un ambiente fuertemente controlado de manera parcial o totalmente automatizada.

Con frecuencia las “granjas verticales” o “plant factories” integran cuidadosamente tecnologías como la hidroponía e aeroponía, la iluminación LED, la inteligencia artificial, el uso de Big Data, la robótica avanzada y el uso de energías alternativas.

El resultado, es un sistema costoso, complejo y compacto de cultivo estratificado. Estos sistemas emplean en forma intensiva buena parte de la alta tecnología agrícola disponible en la actualidad, y logran producir más hortalizas, en menos tiempo y en menos espacio. Además de poder hacerlo en casi cualquier contexto urbano sin contaminar el ambiente. *

Se estima que en el 2050 la población mundial alcance los 9 millones de habitantes, trayendo como consecuencia lógica la mayor demanda de alimentos. En ese futuro contexto, es seguro que las granjas verticales o fábricas de plantas serán sistemas de producción claves en la seguridad alimentaria.

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Apicultura

La apicultura es el arte de criar abejas para obtener los productos derivados de su trabajo en la colmena (principalmente miel, polen, cera y jalea real).

Es una labor delicada desarrollada por el apicultor, en un lugar que técnicamente se denomina apiario o colmenar.

Esta actividad es altamente rentable, ya que genera productos de gran calidad y demanda, mientras mejora el medio ambiente donde se practica; favoreciendo los procesos naturales de polinización y la relación hombre – naturaleza.

Tanto la domesticación como el origen de las abejas es muy antiguo. Existen enjambres fosilizados en ámbar “idénticos” a las abejas actuales, con al menos 60 millones de años de antigüedad. Además, hay evidencia de que hace unos 15.000 años ya se usaba el fuego para castrar (o quitarles la miel) a las abejas.

La miel no solo es el néctar más dulce del planeta, también posee propiedades extraordinarias como cicatrizante y antibacterial. Además de ser ampliamente recomendada para ayudar a la digestión y tratar o prevenir problemas cardiovasculares.

Sin distinción de edad o de sexo la apicultura puede ser practicada por casi cualquier persona en casi cualquier lugar. Solo se requiere tener los conocimientos adecuados, ser cuidadoso y no ser alérgico.

La herramienta más importante en la apicultura moderna es el ahumador (o emisor de humo), y es utilizado para aplacar la furia de las abejas ¡y evitar que estas piquen!
Los apicultores de hoy aseguran que “es posible” revisar el apiario sin braga, sin guantes y hasta sin velo, pero ¡jamás! sin humo.

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Cerdo a campo

La cría de “cerdo a campo” se caracteriza por permitir a los animales satisfacer sus necesidades naturales de comportamiento y confort; lo que reduce significativamente el estrés, y garantiza la máxima expresión de su potencial genético.
Estos sistemas, implican una disminución importante del impacto ambiental y los costos. Así como también, un menor y más eficiente uso de medicamentos y agua durante el ciclo productivo.
En el campo los animales se alimentan principalmente con el pastoreo de especies selectas, complementando su dieta con alimento balanceado.
Existen diferentes tipos de manejo en los sistemas de cerdo a campo. Algunos de estos son denominados “mixtos”, ya que involucran tanto la cría a campo abierto como el confinamiento parcial; lo que con frecuencia se ajusta mejor a las necesidades del productor reflejando mejores índices productivos.
La piel de los cerdos es sensible a la exposición solar prolongada, en consecuencia, se debe garantizar la sombra y la buena hidratación de los animales. Las razas ideales para cría a campo son las de piel oscura, con firmeza en las patas y porte ancho, como las líneas Duroc y Hampshire.
En el trópico, el estrés térmico es un factor de riesgo; A temperaturas mayores de 25° C, disminuye la ingesta de alimento, y por ende también la ganancia de peso.
Actualmente, pueden plantearse a campo abierto sistemas tan intensivos como en confinamiento absoluto (con partos continuos todo el año, destete precoz y manejo diferenciado por etapas fisiológicas.

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Imágenes satelitales

Es notorio que la agricultura de precisión actual sería prácticamente imposible sin el uso intensivo de teledetección, sistemas de posicionamiento global e imágenes satelitales.

Las imágenes de satélite son una representación pictórica de datos de la superficie terrestre obtenidos a partir de sensores en órbita; la ciencia detrás del procesamiento de estos datos para convertirlos en imágenes coherentes y útiles en la agronomía es la teledetección.

Esta herramienta junto con las imágenes satelitales (adaptadas a medida), ofrece a los agrónomos de hoy la oportunidad de obtener gran cantidad de datos sobre las condiciones tanto pasadas como presentes de extensas áreas de cultivo y lotes de terreno. Lo que permite monitorear el desarrollo de cultivos en curso y tomar decisiones críticas con base en información confiable.

La vida útil de un satélite oscila entre los 5 y los 15 años dependiendo de factores externos como: la atmósfera, disponibilidad de combustible, la correcta operación de sus equipos y la ocasional colisión con basura espacial en órbita que viaja 27.000Km/h representando un riesgo constante.
Los 4922 satélites operativos que hay en órbita en la actualidad se clasifican de acuerdo al tipo de órbita, sensor, resolución y uso.

Gracias a la teledetección se puede detectar de forma oportuna y precisa problemas de fertilidad, enfermedades, sequías, vigor de las plantas y cambio en el uso del suelo. Además, se puede proyectar los rendimientos futuros de los cultivos con entre 2 y 3 meses de anticipación y con el 80 al 90% de precisión.

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Granja integral

Se denomina “granja integral” a aquellos modelos de producción diversificada que maximizan la eficiencia en el uso de recursos, a través de la integración de diferentes sistemas productivos.

La diversificación de productos y subproductos, así como el reciclaje y el uso intensivo de insumos producidos en la granja, proporciona una mayor flexibilidad económica y operativa al sistema; ya que los ingresos no dependen de un solo producto y la necesidad de insumos externos tiene menores posibilidades de limitar la productividad.

Algunas ventajas evidentes de la granja integral son el uso de recursos locales, el mayor aprovechamiento de la biomasa y los desechos orgánicos, la reducción de costos de producción y una mayor competitividad, al poder ofrecer mayor cantidad de productos a un menor precio.

La producción conjunta de abonos verdes, huevos, carne, lácteos, hortalizas, cereales y frutas es el denominador en las granjas integrales. Sistemas que con frecuencia también son además energéticamente autónomos incorporando la producción de gas natural y electricidad en la actualidad.

La integración e interacción de los procesos que se desarrollan en las diversas actividades de la granja integral, es fundamental.

Las tecnologías más frecuentes en una granja integral son: La rotación de cultivos, el policultivo (cultivos mixtos o intercalados), el pastoreo rotativo, el uso de abonos verdes, compostaje y biodigestores, además del aprovechamiento de la energía eólica y solar.

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