¿En qué consiste la intercepción luminosa en pastos?

De acuerdo con un experto, este concepto se ha empleado para aprovechar la calidad nutricional de los pastos con la mayor cantidad de biomasa posible, lo que ha contribuido a mejores rendimientos tanto en ganaderías de trópico bajo como de trópico alto.
Gabriel García García, MVZ de la Universidad de Caldas y MSc en Producción animal de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil), indicó que el índice de intercepción luminosa es el porcentaje de luz solar atrapado por las hojas de una gramínea.
Este concepto permite conocer “cuál es el punto ideal de consumo de pasto, que sea lo más digestible posible pero con la máxima biomasa posible”.
Se trata de encontrar un balance entre ofrecer un alimento tierno con alto valor nutricional, que es el que tienen los pastos cuando comienzan a brotar, y mantener la pradera con la cantidad de biomasa suficiente para todos los animales y que perdure para otras épocas.
“Las plantas crecen gracias a la fotosíntesis, a que las hojas captan la luz. A medida que crece, la planta atrapa más luz, de ahí el término interceptación”, explicó.
Para determinar el índice de intercepción de luz se debe dividir el área foliar (metros cuadrados de hoja) por el área del suelo. De acuerdo con el especialista, cuando este resultado da 95 %, esto es, cuando la planta capta luz solar en el 95 % de su estructura, es el óptimo momento de consumo.
Una vez se supera ese porcentaje, la gramínea entra en otro proceso fisiológico, en el cual se detiene el crecimiento de las hojas y adquiere mayor cantidad de fibra, lo que en agronomía se llama como senescencia.
El concepto fue explorado originalmente por investigadores de Nueva Zelanda, que fue consolidado por expertos de Brasil. Según García, se hizo tan popular que la gran mayoría de empresas ganaderas del país sudamericano lo aplican.
“Hoy en día, no hay ningún sistema nuevo de producción a pasto en Brasil que no trabaje ese concepto, porque ya está comprobado, no se trata de una hipótesis”, enfatizó.
Con base en este índice, el médico veterinario pudo establecer cuáles son las alturas ideales de algunas variedades de pasto para dejar entrar a los bovinos al potrero o para cortarlas, así como la altura que indica el momento en que deben ser retirados.
Con la mombasa el consumo debe iniciar cuando está a 90 cm de altura e interrumpirse a los 30-50 cm. La tanzania iría de 70 a 30-50 cm, la brizantha de 25-40 a 25, la brachiaria mulato de 30 a 15 cm, la estrella de 30 a 10-15 cm, el pasto elefante de 100 a 40 cm y la humidícola de 20 a 10 cm. También se puede trabajar con pasturas de trópico frío.
Reconocidas ganaderías del Valle como Hacienda El Empedrado y Hacienda La Judea han recibido asesoría de García para implementar este concepto. Con el cambio, la proteína de los pastos pasó de 12 a 16 %, y la capacidad de carga pasó de 4,5 a 7 bovinos por hectárea.
Fuentes:
Foto: http://www.contextoganadero.com