El arroz pierde nutrientes a medida que aumenta el CO2 de la atmósfera

De media, el consumo per cápita mundial de arroz es de 61,2 kg, pero algunos países del sudeste asiático alcanzan picos de 227,7 kg, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Arkansas. Seiscientos millones de personas principalmente en Bangladesh, Camboya, Indonesia, la República Democrática Popular Lao, Myanmar, Vietnam y Madagascar consumen al menos el 50% de su energía diaria directamente del arroz. Se trata de una fuente clave de calorías, proteínas y vitaminas para muchas personas en países en desarrollo y para las comunidades más pobres dentro de los países desarrollados. Las poblaciones en los países con mayor consumo de arroz y producto interior bruto (PIB) más bajo pueden experimentar más desnutrición a medida que disminuye el aporte de los alimentos básicos.

El grano se cultivó en sitios de investigación en China y Japón utilizando un método de campo abierto donde los investigadores construyen octagones de tubos de plástico de 17 metros de ancho elevados unos 30 centímetros por encima de las plantas dentro del estándar campos de arroz. Una red de sensores y monitores mide la velocidad y dirección del viento para determinar cuánto CO2 se libera de las tuberías para elevar la concentración local al nivel experimental deseado. La técnica se conoce como enriquecimiento de dióxido de carbono de aire libre (FACE) y los resultados han sido publicados en Science Advances.

Los investigadores analizaron un total de 18 variedades diferentes de arroz para los niveles de proteína, hierro y zinc. Nueve tipos cultivados en China se usaron para los análisis de vitamina B1, B2, B5 y B9. Otros nombres comunes para las vitaminas son tiamina (B1), riboflavina (B2), ácido pantoténico (B5) y ácido fólico (B9). No todas las clases respondieron de la misma manera, por lo que los proyectos de investigación futuros, dicen los investigadores, pueden examinar la posibilidad de encontrar variedades de arroz que puedan seguir siendo nutritivas a pesar del cambio en la atmósfera.

Las sequías son otro gran problema para este cultivo: de acuerdo con Oxfam, el arroz usa el 40% del total de aguas de irrigación en el mundo cada año. Por ello, el desarrollo de nuevas variedades resistentes es clave para la supervivencia de varias poblaciones a nivel mundial, en cuyas dietas este cereal ocupa un lugar primordial. Un estudio del Centro RIKEN de Ciencias de los Recursos Sostenibles (CSRS), publicado el año pasado en Plant Biotechnology Journal, describía un nuevo tipo de arroz desarrollado para resistir a la sequía. La cepa de arroz transgénico fue modificada con un gen de la planta Arabidopsis, una herbácea con pequeñas flores, familiar lejana de la col y la mostaza, produce más arroz que el no modificado en condiciones de escasez de agua.

Fuente: http://www.agroalimentando.com

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