Mantenga a su caballo feliz con estos consejos


Los caballos emanan belleza y fortaleza, y sin embargo, siendo grandes y robustos como se ven, los amantes de los caballos sabemos que también son una de las criaturas más frágiles y particulares del mundo. Junto con su afición por encontrar formas extrañas de infligirse daños corporales, frecuentemente son propensos a dolencias internas, especialmente relacionadas con sus sistemas digestivos. Y ¿esto por qué?

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Los caballos son monogástricos (de un solo estomago) herbívoros, no rumiantes. La digestión del caballo es notable por varias razones. Quizás, son los más conocidos por su incapacidad para vomitar. Pero, ¿alguna vez ha pensado sobre cómo funciona su tracto digestivo?

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Cuando un caballo come, las porciones del alimento primero se digieren enzimáticamente en el sistema digestivo anterior. Después, la fermentación microbiana de otros nutrientes, como la celulosa, ocurre en el sistema digestivo posterior. El sistema digestivo equino es verdaderamente único ya que la primera sección se asemeja a la de otros monogástricos, como los humanos, pero la segunda sección es más similar a la de una especie rumiante, como las vacas. Suena complicado, porque lo es, por esta razón hemos explorado algunas preguntas claves:

¿Qué es el sistema digestivo posterior y qué sucede allí?

El sistema digestivo posterior equino está compuesto por el intestino grueso, formado por el ciego, el colon mayor, el colon menor y el recto. Contiene millones de bacterias simbióticas, protozoos y hongos, que ayudan a descomponer y absorber la fibra. Al igual que todas las especies, los caballos no poseen enzimas capaces de digerir la fibra, por lo que dependen de estos microbios para procesar la fibra para una absorción útil de nutrientes.

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¿Qué pasa si el sistema digestivo posterior funciona mal?

Al considerar que la mayoría de la dieta de su caballo (al menos 50-60 por ciento) es a base de forraje, nos damos cuenta del trabajo que tiene el intestino grueso para procesar dicha dieta. Por lo tanto, si algo anda mal, se puede representar un gran problema como la acidosis (cuando los niveles bajos de pH generan mayor acidez), que normalmente causa úlceras de colon, malas condiciones corporales, cólicos o laminitis.

Entonces, ¿qué debe hacer un cuidador de caballo?

Mantener el intestino sano comienza con mantener la nutrición general de su caballo en orden. A continuación se incluyen algunas reglas básicas a considerar para la alimentación de su(s) compañero(s) equino(s):

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Suministre heno de buena calidad (preferiblemente pasto).
Suministre heno, antes del grano.
No deje que su caballo se quede con el estómago vacío. Proporcione raciones más pequeñas y frecuentes durante el día o considere ofrecer heno a libre elección.
Menos es más cuando se trata de grano. Normalmente, el grano tiene alto contenido de azúcar, y el intestino grueso no está diseñado para digerirlo. Esto puede tener un efecto adverso sobre los niveles del pH y de las bacterias (generando acidosis como se mencionó anteriormente).
Agregue grasas saludables en forma de vegetales, maíz, linaza u otro tipo de aceite palatable, amigable para los equinos.
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Recuerde también que el movimiento es muy beneficioso para la motilidad intestinal, así que asegúrese de ofrecer a sus caballos un amplio periodo de participación y ejercicio. Y, por último pero no menos importante, no subestime la importancia del agua fresca, limpia y templada; la hidratación también juega un papel clave en mantener feliz al intestino del caballo.

Fuente: https://revistaproagro.com
Foto: Archivo