¿Es conveniente el exceso de sombra sobre los forrajes?

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“En términos prácticos se habla de 50 árboles por hectárea en trópico bajo y 25 en trópico alto”, dijo Felipe Aristizabal.
Algunos pastos se adaptan mejor a la sombra que otros y logran ser muy productivos. Para eso es indispensable tener especies arbóreas dispersas en las praderas.
“Los productores usualmente tienen el ganado a libre exposición, pastos y cielo, como se denomina comúnmente, y pecan por la ausencia de sombra y agua para el ganado”.
“Pero igualmente existen unos pocos que combinan el pastoreo con especies arbóreas y en esa tarea el debate ha sido si conviene la sombra a los forrajes o si es mejor dejar a libre exposición solar”.
Así lo manifestó Felipe Aristizábal, Médico Veterinario, Zootecnista, especialista en producción de leche y consultor agropecuario, quien a la vez, admite “que la discusión es amplia y no hay una fórmula de cocina ni una última conclusión”.
“Aunque diversos estudios sostienen que demasiada sombra afecta el crecimiento del forraje, considero que eso no es cierto. Algunos pastos se adaptan mejor a la sombra que otros, por ejemplo las Guineas, e incluso la Estrella, pueden tener rendimientos interesantes pero con el Angleton no sucede lo mismo”, afirmó.
Seis factores
Según Aristizábal el pasto alrededor de ciertos árboles obtiene mejor calidad y eso sucede por seis factores específicos:
1) Los árboles actúan como bombas de agua y extraen este líquido de sitios más profundos del suelo.
2) Contribuyen a evitar procesos de des compactación por acción de las raíces.
3) Mejoran la circulación de nutrientes en el suelo.
4) Evita la evaporación del agua y la radiación directa que podría estresar el pasto, y este como mecanismo de defensa se semilla, aumenta las fibras y carbohidratos estructurales que disminuyen la calidad nutricional, al tener menos energía y proteína disponible.
5) Mantienen una temperatura más confortable alrededor de ellos.
6) Funcionan como barreras rompe vientos, mejorando el pronóstico de heladas en zonas frías o también reseca el pasto por acción eólica en zonas cálidas.
Un solo árbol
De acuerdo con el especialista, “lo complejo, es tener un solo árbol en la pradera porque todos los animales se van para ese sitio a resguardarse del sol, y el efecto de compactación sobre esa zona específica, impedirá el crecimiento de forraje a su alrededor, por eso la importancia de especies arbóreas dispersas en la pradera”.
“Igualmente influye la densidad y el tipo que se tenga en la pradera. Hay unos más frondosos que otros -muchas hojas y ramas-. Si tengo un bosque, sin entrada de luz, difícilmente crecerá alguna gramínea”.
Dijo que “en términos prácticos se habla de 50 árboles por hectárea en trópico bajo y 25 en trópico alto”.
“En este esquema se puede llegar a una ganadería ecológica. Se requiere que sea productiva, competitiva en índices de rendimiento, ambientalmente sostenible, con una balanza positiva con el ambiente y socialmente responsable”.
“Con este criterio sería un motor dinámico en la economía nacional, participaría en mercados internacionales y respondería a los consumidores que piden mayor protección al ambiente, prácticas de bienestar animal y libre de productos contaminantes. Llegar a hacer esto con un sello país, es tener la entrada a todos los mercados del mundo”, puntualizó.
Fuente: http://www.contextoganadero.com
Foto: Archivo