Científicos chilenos desarrollan almendros, durazneros y ciruelos resistentes al cambio climático

Científicos del Centro de Estudios Avanzados de Fruticultura (CEAF) y la Universidad Católica de Chile (UC) trabajan en el desarrollo de árboles y plantas resistentes a los nuevos desafíos climáticos extremos, desde altas temperaturas hasta frío y nevadas.

 

Oír hablar del cambio climático es frecuente, pero sus consecuencias para la cotidianidad, no tanto. El Centro de Estudios Avanzados de Fruticultura (CEAF) ha evidenciado que el calentamiento global, junto a otros procesos naturales, afectan año a año la vegetación, por lo que ha abierto las puertas a jóvenes científicos para encontrar soluciones a este problema. Mauricio Ortiz, director del centro, defiende que esto es un gran avance en el desarrollo de la región de O’Higgins.

Calentamiento

Maisa Rojas, académica del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile e Investigadora del Centro del Clima y la Resiliencia, dice que “se ha observado un aumento de temperaturas en buena parte del país, excepto en las costas por la influencia del mar. La zona más afectada es el valle central”.

En cuanto a las precipitaciones, Rojas comenta que las proyecciones apuntan a un secamiento en la zona centro sur del país, “un porcentaje de la mega sequía que se produjo entre 2010 y 2017 se atribuye al cambio climático, el resto a la variabilidad natural del clima”.

 Búsqueda de soluciones

En respuesta a estas alteraciones, los científicos de CEAF están trabajando desde 2010 en el desarrollo de súper árboles capaces de resistir a condiciones extremas. “El centro de estudios se enfoca en el mejoramiento genético a través de la cruza de especies, trabajando actual y experimentalmente con especies como cerezos, durazneros, ciruelos, almendros y nectarines”, explica Ortiz.

Mejora genética

El director enseña que para Iograr una mejora genética, se producen cruces que buscan obtener las mejores características de dos especies. Un ejemplo, es el cruce de un duraznero con un almendro. Donde el segundo aporta al primero la resistencia a la escasez de agua a través de la formación de un híbrido que gracias a la unión podrá soportar una mayor cantidad de estreses, como frío, sequías, lluvias, plagas y enfermedades del suelo.

Formación del árbol

El centro de estudios trabaja en el portainjerto (raíz y parte del tronco) que les da el anclaje al suelo a los árboles y les entrega una apropiada absorción de agua y nutrientes. Sobre ellos, es posible poner cualquiera de las dos especies seleccionadas para constituir la base cruzada.

El cruce súper resistente

“Cuando las flores están en estado de botón, nosotros vamos con una pinza que corta todos los pétalos y estambres (parte masculina de la flor), quedando expuesto el pistilo (parte femenina). Esto se realiza en todas las flores que produce una rama, entonces el polen es untado en los dedos de los científicos y ellos lo colocan sobre el pistilo manualmente, generando un cruzamiento dirigido”, expone Mauricio Ortiz.

Espera y éxito

La flor que se crea produce un fruto que, una vez maduro, germina en condiciones in vitro. Esto quiere decir que en un laboratorio se crea el ambiente óptimo para que puedan germinar. que considera factores como temperatura, nutrientes y luz.

Ortiz expresa que una vez obtenida la germinación, “se hace un test de paternidad a la planta tomando muestras de hojas y a través del análisis genético se comprueba si efectivamente posee los genes de ambas variedades que fueron cruzadas. Así se corrobora el éxito y, luego de ello, la planta se inserta en condiciones de campo habituales”.

Beneficios

Elida Contreras, investigadora de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica (UC), agrega que la ayuda genética que se le entrega a estas plantas es natural, ya que no se usa ingeniería genética en ellas. “Lo que nosotros hacemos, es ayudar a acelerar el proceso natural de selección, tomando las mejores características de cada especie para que se adapten al clima actual”, añade.

Elida trabaja en un proceso muy similar al de Mauricio que, gracias a investigaciones realizadas en la UC, ha logrado desarrollar tres tipos de frambuesas que resisten a las alzas de temperatura.

 

Fuente: agroalimentando.com

Foto: Archivo