Una cosa en la química y otra la física de los suelos, señala experto

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“El manejo de praderas involucra la parte química, física y ambiental”, dijo Henry Mateus.
El reto es aumentar la capacidad de carga y también el número de cosechas de las pasturas al año. La recomendación para lograrlo es manejar la fisiología y la morfología de las praderas.
“En Colombia el problema no es tener o sembrar nuevos pastos, sino saber manejar las praderas y en eso han avanzado los ganaderos porque ellos mismos realizan el estudio de suelos sin esperar la recomendación técnica, igualmente hay avances en la química de suelos, pero no sucede lo mismo con la física de suelos”.
Así lo manifestó Henry Mateus Echeverría, ingeniero agrólogo con 36 años de experiencia, asesor técnico y especialista en pastos de trópico de Corpoica, quien explicó que “el aspecto de la física de suelos no ha avanzado al ritmo que se requiere y es necesario aplicarla rápidamente”.
Según el experto “la química de suelos se refiere a los nutrientes de este y cómo están balanceados para poder recomendar qué es necesario aplicar y en qué cantidades, pero la física, trata de las limitantes que se presentan para que se desarrolle el sistema radicular del pasto, es decir, compactación, textura y requerimiento de tiempo, si se quiere dar el paso a riego”.
Dijo que “al hablar de compactación de suelos desafortunadamente se debe airear pero debe ir acompañado de un seguimiento, saber a qué profundidad hay que llegar”.
“Hay diferentes tipos de compactación: una que es por pezuñas, es decir, por sobre pastoreo que es superficial, y otra, que es por pie de arado que es más profunda cuando han sido suelos trabajados en agricultura y es más profunda”.
 “En este aspecto es conveniente contar con asesoría técnica porque viene el cambio y hay que ver si se trabaja con renovador de praderas o con subsolador, igualmente es importante saber la dirección en que se va a hacer la labor”, argumentó.
Consideró de gran trascendencia que los técnicos intervengan para hacer las recomendaciones pero, asimismo, el seguimiento y acompañamiento.
Reducir el tecnicismo
“Es igualmente importante entender el problema del ganadero y para eso mi directriz es bajar el tecnicismo. No se puede hablar con un vocabulario alto porque no es explícito. Un ejemplo. Los expertos mencionamos el término degradación de praderas, pero el productor lo entiende como pérdida de capacidad de carga de la finca”, explicó el ingeniero agrólogo.
Puntualizó que “si en Colombia entendiéramos el manejo de las praderas no habría que cambiar pastos. Este involucra la parte química, física y trabajar con la parte ambiental. Con respecto a este último aspecto si se siembran árboles hay que entender que no todos los pastos toleran el mismo porcentaje de sombra”.
Resaltó que “es necesario no reducir la producción forrajera. Hay veces que se aumenta el contenido de materia seca pero también se incrementa el tiempo de recuperación de las pasturas”.
De acuerdo con Mateus “el reto es aumentar la capacidad de carga y también el número de cosechas de las pasturas al año, para eso tenemos que manejar la fisiología y la morfología de nuestras praderas”.
Fuente: http://www.contextoganadero.com
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