Semilla certificada: Tecnología sostenible

La semilla certificada es un producto de calidad de primer orden, estandarizado y reconocido internacionalmente al cumplir con las especificaciones técnicas de los reglamentos que la regulan.

A día de hoy conocemos las ventajas económicas y técnicas del uso de semilla certificada.  Ya son muchos los agentes que ponen en valor su función como vector de innovación y progreso en la agricultura.

Además, el sistema de certificación garantiza la calidad de la semilla, en los parámetros exigidos en los reglamentos técnicos: origen, trazabilidad, homogeneidad, pureza específica, pureza varietal, germinación, ausencia de otras semillas no deseadas en la siembra, sanidad y humedad.

Para entender el esfuerzo del sector, basta con dar un repaso al coste de desarrollo de las variedades. En la Unión Europea, para una única variedad asciende a 1-1,5 millones €, con un proceso que dura aproximadamente unos 10 años.

Además, para al agricultor la semilla certificada aporta una serie de beneficios, como son:

  1. Ahorro: debido a la menor dosis de siembra por la garantía de germinación y menor tiempo en la preparación de la semilla
  2. Rendimiento: que asegura la producción y mejora de la cosecha
  3. Calidad: por la garantía mediante controles oficiales y trazabilidad y pureza varietal aseguradas
  4. Inversión en I+D: ya que las nuevas variedades son la garantía del progreso y la mejora de la producción agrícola.

Si queremos que el sector siga progresando, es necesario seguir investigando para satisfacer las necesidades actuales y futuras de la mejora genética vegetal, que ha provocado un salto evolutivo en la agricultura. Si bien el proceso de investigación es muy costoso, las empresas dedicadas a la mejora invierten en I+D un porcentaje de sus beneficios superior cualquier otro sector (más del 20%), porque saben que la semilla certificada es el fruto de la investigación y de la tecnología, y representa el futuro de una agricultura más competitiva.

Así pues, insistimos en que para sostener los programas de mejora y el desarrollo de variedades es vital proteger los resultados de los trabajos de los obtentores y respetar sus derechos de propiedad industrial.

Sin embargo, existe una preocupación generalizada que se basa en el riesgo real de colapso del sistema por su insostenibilidad. La falta de trazabilidad y de garantías de seguridad de la semilla reproducida de forma ilegal también son un perjuicio para el agricultor y el conjunto del sector.

Fuente: http://www.agroalimentando.com

Foto: Archivo