La protección fitosanitaria de los frutales de hueso

Desde mediados del siglo XX, la incorporación a la práctica agrícola de un número creciente de productos químicos para el control de las plagas agrícolas supuso un avance espectacular para aumentar los rendimientos de los cultivos.

Es conocido, aunque quizás no suficientemente considerado todavía, que en los últimos años, y como consecuencia de la aplicación de la legislación comunitaria, han desaparecido un buen número de las materias activas que se venían utilizando para el control de plagas, enfermedades y malas hierbas en los cultivos en general, y en las especies de frutales de hueso en particular.

No debe quedar ninguna duda de que esta circunstancia solo puede considerarse positiva desde un punto de vista global, puesto que hay que entender que los objetivos principales de estas restricciones son preservar la salud del aplicador y la del consumidor, así como reducir el impacto que sobre el medio ambiente producían estos productos, fines estos sin duda, enormemente loables. Por otra parte, estas limitaciones tampoco han sido nuevas en la producción de fruta de hueso, puesto que las grandes empresas de distribución de fruta ya venían exigiendo a los productores desde hace años la adopción de una lista restringida de materias activas y la reducción del número de tratamientos aplicados.

Las sustancias que han dejado de poder utilizarse han sido, en su mayoría, productos antiguos que, o bien no han superado los parámetros que exigía la normativa, o ni siquiera han sido sometidos a los preceptivos estudios y análisis, porque las empresas del sector que los comercializaban no han considerado viable el esfuerzo económico que era preciso abordar para demostrar que su uso era seguro. Solamente a modo de ejemplo, cabe reseñar que se han perdido y siguen desapareciendo casi todos los insecticidas organofosforados que actuaban por contacto e ingestión, la mayoría de los fungicidas de contacto y están en riesgo de ser prohibidos una buena parte de los fungicidas pertenecientes a la familia química de los triazoles.

La desaparición de todas estas materias activas no se ha visto compensada con la puesta en el mercado de un número similar de sustancias que sustituyan a las prohibidas. Las recientemente autorizadas son, en general, muy selectivas, muy técnicas y, además, en muchos casos, con el riesgo añadido de generar resistencias fácilmente.

Desde hace tiempo, en los frutales de hueso se han incorporado métodos de control de plagas alternativos a los productos químicos, tales como la técnica de la confusión sexual, que se utiliza de manera muy extendida en el control de dos plagas ocasionadas por lepidópteros como son Cydia molesta Busck y Anarsia lineatella Zeller, o los métodos de atracción y muerte o captura masiva, que se aplican para reducir las poblaciones de la mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata Wied.). Sin duda, el sector productor estaría también dispuesto a incorporar otras alternativas como el control biológico, mediante la suelta de depredadores y parasitoides, cuando estuviesen suficientemente experimentados y puestos a punto. Actualmente, los métodos alternativos disponibles funcionan de modo eficiente con niveles de plaga moderados, pero con frecuencia es preciso combinarlos con tratamientos químicos, para mantener bajo umbrales económicamente tolerables los daños que producen las plagas que pretenden controlar.

Las condiciones climáticas de las dos últimas primaveras y veranos, caracterizadas por un incremento de las temperaturas, han propiciado un aumento de las poblaciones de algunas plagas.

Como consecuencia de todo ello, se ha llegado a una situación en la protección fitosanitaria de algunos frutales de hueso, en la que, en un breve espacio de tiempo, pueden empezar a manifestarse evidentes carencias de herramientas para el control de los organismos nocivos. Esto podría derivar en un inusual incremento de los daños, llegando incluso a alcanzar la categoría de factor limitante del cultivo.

Para tratar de evitar la coyuntura que se atisba, y puesto que es evidente que la reducción de los productos fitosanitarios disponibles para aplicar en los frutales de hueso es un hecho irreversible, será imprescindible mejorar y actualizar el conocimiento sobre la biología de los organismos nocivos que afectan a estos cultivos, disponer de sistemas de monitoreo y alerta para conocer con precisión en cada momento la situación fitosanitaria, desarrollar la aplicación de modelos predictivos suficientemente contrastados en nuestras condiciones, potenciar el uso masivo de los medios alternativos de defensa, así como aplicar los productos autorizados en las condiciones más adecuadas y siempre bajo la supervisión del asesor en gestión integrada de plagas.

 

Fuentes:opiniones-y-experiencias

Foto: Archivo