Almacenamiento de los huevos incubables: ¿cómo reducir pérdidas en los nacimientos?

El CO2 es importante para el almacenamiento de los huevos. Dentro del oviducto existe un alto nivel de CO2 disuelto en el huevo y este nivel empieza a disminuir después que el huevo es puesto. El bajo nivel de CO2 disuelto afecta la acidez del albumen y la yema y el ambiente dentro del huevo se pone muy alcalino.

Almacenamiento de los huevos incubables: ¿cómo reducir pérdidas en los nacimientos?
 

En la cadena productiva del negocio de pollo de carne, es el almacenamiento de huevos incubables un proceso que permite contar con los inventarios necesarios para cumplir con los programas de producción de pollitos.

Vamos a considerar que el almacenamiento comienza desde que la gallina pone el huevo en el nido hasta que este huevo o embrión es colocado en la incubadora.

Debemos tener presente que el potencial de nacimiento no se va a mejorar con el almacenamiento de los huevos, aunque el manejo que hagamos sobre ellos durante el período de almacenamiento puede ayudar a minimizar la pérdida del potencial de nacimiento, o por el contrario, puede reducir este potencial, generándose pérdidas económicas.

Conceptos básicos

El huevo internamente requiere de cambios antes de ser incubado para lograr buenos resultados de nacimiento y una buena calidad de pollitos, por lo que se recomienda que los huevos se almacenen de 1 a 2 días antes de incubarse.

Esto permite que el dióxido de carbono salga del huevo, lo que incrementa el pH de la albúmina de 7.6 (al momento en que el huevo es puesto) a un pH de 8.8 – 9.3. El pH de la yema permanece virtualmente constante a alrededor de pH 6.5, de tal manera que el embrión, situado en la yema, se ve expuesto al gradiente de pH. Esto optimiza el desarrollo temprano del embrión (Gerd de Lange, s.f.).

En promedio, un día extra de almacenamiento hasta los 7 días reduce la incubabilidad en 0.2% por día y de 7 a 14 días la incubabilidad se reduce en un 0.5% (Yassin, Velthuis, Boerjan, van Riel, & Huirne, 2008).

Investigadores de la Universidad Católica de Leuven, Bélgica, encontraron un efecto negativo del tiempo de almacenamiento sobre la calidad y la performance del pollo en campo.

Se determinó que a la tercera semana de edad, los pollos de huevos frescos son más pesados que aquellos procedentes de los huevos almacenados durante 7 días y esta diferencia aumentó hasta los 42 días (Tona, Onagbesan, De Ketelaere, Decuypere, & Bruggeman, 2004).

El desarrollo del embrión se pone lento y puede hasta ser detenido cuando la temperatura es reducida por debajo del “cero fisiológico”, punto en el cual la temperatura es suficiente baja para mantener la actividad celular del embrión a un nivel sumamente reducido pero todavía apto para ser recuperado para su desarrollo normal.

Consecuentemente, aceptamos que el “cero fisiológico” no se restringe a una temperatura específica (valor deseado) sino a un rango de temperaturas (12-20 °C) dependiendo del contexto para el manejo del huevo y la duración de almacenamiento (Boerjan, s.f.).

La definición del “cero fisiológico” se dio por primera vez por primera vez en el año 1902, describiéndose como “la temperatura de bajo de la cual no hay desarrollo del embrión: 21 °C. Posteriormente en 1969 fueron revisados los términos de referencia para el “cero fisiológico” para que incluyera temperaturas de almacenamiento de 11.5 al 21 °C.

Más recientemente, en el año 2007, se introduce el término “diapausa embriónica” como alternativa al “cero fisiológico” tradicional: una definición actualizada que enfatiza que algunos procesos metabólicos celulares continúan, aunque los cambios morfológicos mayores (de forma y estructura) sí se detienen.

La “diapausa embriónica”, o inactividad embriónica, se describe como una etapa en la cual la actividad metabólica y la división de células son frenadas o suspendidas —y pueden ser entendidas como estrategias para enfrentar condiciones ambientales temporalmente no agradables (Boerjan, s.f.).

En el pollo, el desarrollo del embrión es suspendido después de ser puesto y al dejar que el huevo se enfríe a la temperatura ambiental del cuarto, entre 22 y 25°C. Durante el enfriamiento, bajo condiciones óptimas (temperatura, sin corrientes de aire), el embrión se desarrolla desde las etapas de gastrulación IX-X hasta las etapas XII-XIII (Boerjan, s.f.).

La definición del cero fisiológico se limita específicamente a las etapas XII-XIII de la gastrulación. Si el embrión se ha desarrollado más allá de esta etapa y si el desarrollo de la línea primitiva ha avanzado a nivel visible como manchas, una temperatura reducida pone lento el desarrollo y finalmente ocasiona la muerte o una mortalidad prematura del embrión.

Esto puede explicar las tasas aumentadas de la mortalidad prematura en el huevo permanecen demasiado tiempo en el nido y cuando el enfriamiento es demasiado lento (Boerjan, s.f.).

¿Cómo afecta el almacenamiento al embrión?

El almacenamiento tiene un gran efecto sobre la sobrevivencia del embrión debido a que las condiciones dentro del huevo comienzan a cambiar después de la puesta. En general hay cuatro áreas importantes en donde se presentan los problemas:

1. Daño mecánico

El embrión está ubicado en la parte superior de la yema y está rodeado de varios tejidos que tienen el propósito de protegerlo de daños mecánicos. La yema se ubica cerca de la superficie superior del huevo lo que la aproxima a la membrana interior de la cáscara (Deeming, 2000).

El albumen y la membrana perivitelina que rodean a los tejidos del embrión son la primera línea de defensa contra daños mecánicos. Se constituye un problema cuando la membrana perivitelina se pone en contacto con la membrana interna del cascarón. Y en el caso de huevos deshidratados la membrana perivitelina se llega a adherir.

El albumen que rodea a la yema también puede alterar su consistencia y la capa protectora que forma se reduce permitiendo un contacto directo con la membrana interna del cascarón. Esto se acentúa en una condición de deshidratación progresiva y cualquier movimiento del huevo puede llevar a un daño mecánico de las células o a todo el blastodermo (Deeming, 2000).

2. Deshidratación

La deshidratación del embrión puede darse debido a que el huevo empieza a perder vapor de agua inmediatamente después de la postura. A medida que el período de almacenamiento se prolonga, la capa de albumen que rodea la yema comienza a cambiar en composición debido a la pérdida de vapor de agua y cambios en la acidez debido a la pérdida de CO2. Entonces, la capa de albumen alrededor de la yema pierde su consistencia y se pone más delgada.

De esta forma, el ambiente alrededor de la yema puede concentrarse más y la naturaleza buffer del albumen se pierde. La pérdida de agua en el albumen puede concentrar las proteínas y causar gradientes osmóticas las que podrían retirar agua de las células embrionarias y causar daño (Deeming, 2000).

3. Dióxido de carbono (CO2)

El CO2 es importante para el almacenamiento de los huevos. Dentro del oviducto existe un alto nivel de CO2 disuelto en el huevo y este nivel empieza a disminuir después que el huevo es puesto. El bajo nivel de CO2 disuelto afecta la acidez (pH) del albumen y la yema y el ambiente dentro del huevo se pone muy alcalino (pH alrededor de 9 o por encima).

Este cambio en la naturaleza química del ambiente que rodea al embrión puede influenciar significativamente el metabolismo de las células embrionarias y causar daño celular (Deeming, 2000).

4. Exposición al oxígeno

Los cambios en el pH del albumen, la deshidratación y la ubicación del embrión en relación a las membranas de la cáscara ciertamente también incrementa la exposición del embrión al oxígeno gaseoso.

En los huevos almacenados con la cámara de aire hacia arriba la distancia entre el embrión y la membrana interna del cascarón adyacente al espacio de aire se reduce rápidamente a medida que el huevo pierde vapor de agua (lo que seca el albumen e incrementa el tamaño del espacio de aire). La exposición al gas de oxígeno puede causar problemas con una oxidación no específica lo que puede dañar o matar células.

Los efectos combinados de estos cambios bioquímicos y físicos pueden generar problemas para la sobrevivencia de las células dentro del embrión. La viabilidad del embrión puede reducirse drásticamente debido a que el daño celular evita el normal desarrollo de los elementos claves que participan en la diferenciación celular.

Al momento de la postura, el embrión es una delgada capa de casi 60,000 células las cuales están destinadas para dar lugar a los diferentes tipos de tejidos. Demasiado daño a estas células podría prevenir la diferenciación celular generándose una asincronía y muerte celular (Deeming, 2000).

Por lo que se ha revisado, los períodos prolongados de almacenamiento van a provocar un incremento progresivo en la mortalidad embrionaria, no solamente la temprana, sino en todo el período de incubación.

En las plantas de incubación debemos implementar o corregir manejos que nos permitan reducir mermas en los nacimientos, tanto en la granja de reproductoras como en la planta de incubación.

Recomendaciones para reducir mermas de nacimiento durante el almacenamiento de los huevos

1. Frecuencia de recojo de huevos en la granja

Bajo nuestra realidad en nuestro país donde la mayoría de los galpones de reproductoras pesadas no cuentan con nidos automáticos o ventilación túnel, la frecuencia de recojo de huevos en la época de calor (diciembre – abril) debe aumentarse.

La reducción del tiempo de permanencia del huevo en el nido y la reducción rápida de la temperatura del huevo ayudan a reducir la mortalidad embrionaria (Boerjan, s.f.).

Aún con nidos automáticos, al no contar con una ventilación túnel en los galpones, se recomienda incrementar el número de colectas de los huevos.

Estos huevos al ser puestos en los nidos se trasladan automáticamente a la faja transportadora, pero dejarlos por un tiempo prolongado en esta faja, incrementa la mortalidad embrionaria temprana y tardía debido a las altas temperaturas a las que son expuestos (>32.0 °C).

2. Punta hacia arriba

El almacenamiento de los huevos con la punta hacia arriba nos asegura que siempre habrá una capa de albumen sobre la yema previniendo el contacto del embrión con la membrana interna del cascarón, aquella que forma la cámara de aire. Esta práctica se recomienda para huevos que se van almacenar por más de 10 días (Boerjan, s.f.).

3. El volteo

El volteo de los huevos en un ángulo de 45°, el mismo que se tiene en las incubadoras, por 3 a 4 veces al día, permite al embrión estar expuesto dentro del huevo a un ambiente fresco.

 

Fuente: http://www.actualidadavipecuaria.com

Foto: Archivo