Los parásitos no son tan malos como parecen

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Los parásitos han sido catalogados como dañinos para humanos y animales.
Docente de la Universidad Cooperativa de Colombia en su sede Arauca, dio a conocer un documento en donde retrata aspectos sobre la teoría de la higiene, y las implicaciones que tiene en la salud humana y animal.
Gracias a teorías como la de ‘la higiene’ y a avances en los campos de la genómica y proteómica parasitaria, es posible saber que las interacciones de parasitismo son bidireccionales y de continuo intercambio entre el parásito y el anfitrión y muchos parásitos son capaces de modular y regular a la baja la respuesta inmunitaria de sus hospedadores para postergar su estancia por largos periodos de tiempo y sus antígenos de superficie colaboran en la maduración del sistema inmunitario del hospedero.
En este contexto, los animales silvestres brindan un interesante escenario de estudio, ya que conviven con elevadas cargas parasitarias, sin que, en apariencia los afecten de manera catastrófica y pueden brindar luces que permitan comprender está estrecha relación.
El sistema inmune es un complejo ejército de células, moléculas y órganos encargado de defender aqellos potenciales peligros de la naturaleza, posee una increíble capacidad para reaccionar y eliminar agentes nocivos; sus reacciones abarcan procesos inflamatorios originados por el estrés o la presencia de algún patógeno, la destrucción de bacterias, hongos y algunos virus (1) hasta el reconocimiento y eliminación de células cancerosas (2).
Cada proceso de respuesta ante cada agresor diferente, supone la activación y especialización de diversas poblaciones celulares (3) que coordinarán y eliminarán el peligro y eventualmente se convertirán en células de memoria (4,5), listas para actuar en caso de que la agresión se repita.
No obstante, la elevada sofisticación y refinada coordinación del sistema inmunitario no lo hace infalible, en algunas ocasiones el sistema inmunitario puede atacar al propio individuo. De hecho, se ha propuesto que la alergia y la autoinmunidad son el resultado de la desregulación del sistema inmune (6) y podrían incluso estar involucrados en la diabetes de tipo 1 (7) y otros trastornos que origina importantes daños en los pacientes que las padecen.
En este escenario de posibles fallas en la regulación del sistema inmunitario, es importante pensar en los factores que puedan desencadenarlas para así comprender mejor su ocurrencia y plantear blancos terapéuticos eficaces para los tratamientos de las alergias.
Una interesante explicación es la teoría de la higiene (8), este planteamiento basado en datos epidemiológicos del creciente número de casos de enfermedades alérgicas y la ocurrencia de atopias (elevada predisposición a presentar eventos como rinitis alérgica, dermatitis de contacto, etc.) en individuos de países industrializados propone que la mejora de la higiene y su efecto a través de una menor exposición a agentes infecciosos o sus antígenos en los primeros años de vida, especialmente en el entorno microbiano gastrointestinal relacionados con geohelmintos en áreas endémicas (9), podría estar relacionado con una mayor prevalencia de patologías alérgicas y atopia.
Resulta paradójico que si se tienen menos parásitos durante a juventud, se corra mayor riesgo de presentar enfermedades autoinmunes o alergias, sin embargo, la estimulación del sistema inmune por microbios o productos microbianos protege del desarrollo de enfermedades inflamatorias; por lo tanto, una menor exposición a agentes infecciosos puede explicar el aumento de las enfermedades alérgicas y autoinmunes en los países industrializados (10).
Los mecanismos subyacentes son múltiples y complejos e Incluyen la disminución del consumo de factores homeostáticos y la inmunorregulación, que implican varios subconjuntos de células T reguladoras y la estimulación del receptor tipo Toll. Estos mecanismos podrían originarse, en cierta medida, a partir de cambios en la microbiota causados por cambios en el estilo de vida (11).
Se ha demostrado que diversas especies de helmintos utilizadas en varios modelos animales limitan la actividad inflamatoria en una variedad de enfermedades que incluyen la enfermedad inflamatoria intestinal, la esclerosis múltiple, la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico (12).
Más interesante resulta es el hecho que no solamente el reconocimiento de los antígenos fijos en la superficie de los parásitos puede ser un factor de protección contra las enfermedades inflamatorias y autoinmunes, sino que algunos parásitos son capaces de liberar en su líquido pseudocelómico (exudado extracorporal liberado desde la cutícula de los platelmintos o el tegumento de los nematelminto (13) una amplia variedad de sustancias que interactúan de forma dinámica con su hospedador (14). Liberando inmunomoduladores que son sustancias que regulan negativamente la inmunidad del huésped, protegiéndose de la eliminación y prolongando así su estancia.
La mayoría de las enfermedades de helmintos son de naturaleza espectral, con una gran proporción de casos relativamente asintomáticos y un subconjunto de pacientes que desarrollan patologías graves. Ahora se reconoce que el mantenimiento del estado asintomático refleja un entorno inmunorregulador, que puede ser promovido por parásitos e implica múltiples niveles de células y citoquinas reguladoras del huésped16.
Los estudios muestran que las infecciones helmínticas pueden modular la respuesta inmune de mamíferos en diversas vías, incluida la inhibición de la producción de interferón IFN -γ e interleuquina IL -17, estimulación de la liberación de IL-4, IL-10 y TGF-β, inducción de células T CD4+ con expresión de FoxP3 + (células T reguladoras), y la generación de macrófagos reguladores, células dendríticas y células B12 y CTLA-4+, están significativamente relacionados con la hiporreactividad inflamatoria y la menor susceptibilidad (16).
Sobre el posible escenario de que los productos de algunos parásitos puedan ayudar con la regulación del sistema inmunitario de manera eficaz, se abre un amplio abanico de posibilidades de investigación en donde es probable suponer que este efecto inmunoregulador de los vermes se refleje en algunas poblaciones animales que pueden desarrollarse de manera eficiente con elevadas cargas parasitarias en su interior, incluso con multiparasitismo.
Por esta razón, la facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Cooperativa de Colombia, en convenio con Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales Rómulo Gallegos de Venezuela han propuesto una investigación que busca establecer el estado sanitario y la determinación de posibles patrones de respuesta inmune de chigüiros silvestres (Hydrochoerus hydrochaeris), ya que son animales que pueden albergar una amplia gama de protozoario (17) y parásitos gastrointestinales (18) pero que en su estado silvestre muestran vitalidad y desarrollo notables.
Fuente: http://www.contextoganadero.com
Foto: Archivo