Preste atención al síndrome de vaca repetidora de servicios

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Si su vaca tiene celos regulares y usted la ha servido más de 3 veces, puede estar sufriendo de síndrome de vaca repetidora
Este es el término con el cual se denomina una diversidad de patologías que producen infertilidad en las vacas que presentan celos de forma regular sin lograr nunca la preñez. Aprenda cuáles son los signos para identificarlo y cuál es el tratamiento para corregirlo.
Tal y como lo expone César Augusto Gómez Velásquez, médico veterinario y magíster en Ciencias Veterinarias, en Colombia los problemas reproductivos generan grandes impactos en el desempeño económico de las explotaciones pecuarias.
Según explicó, la repetición de servicios es un fenómeno común en las lecherías especializadas de regiones como la sabana de Bogotá, el oriente antioqueño y Nariño, con un promedio de 4 a 5 servicios por concepción.
“Este problema se presenta bien porque no hay fecundación, que el semen sea de regular calidad, o bien porque ocurre una muerte embrionaria temprana antes del día 15, donde no hay reconocimiento materno de preñez y la vaca repite celo en el siguiente ciclo”, señaló Gómez.
De acuerdo con el experto, una vaca repetidora debe cumplir con 3 condiciones puntuales. En primer lugar, debe haber parido al menos una vez, demostrando que fue fértil alguna vez y que su incapacidad de preñarse no se debe a algún problema genético.
La segunda es que la vaca haya sido servida un mínimo de 3 veces en celos regulares con semen o toro de buena calidad, descartando así problemas de inseminación. Finalmente, la tercera condición es que no haya ningún hallazgo clínico perceptible, que aparentan estar sanas.
“Si se presentan estos 3 factores, lo siguiente es tratar de diagnosticar el origen del síndrome, que da lugar a 2 posibilidades: que el semen no haya fecundado el ovocito, pues durante el tránsito los espermatozoides pueden morir por cambios en el microambiente uterino o en el pH, o también por una infección”, añadió el médico veterinario.
La otra es que los espermatozoides atraviesen el oviducto y fecunden el óvulo, pero en la implantación y desarrollo embrionario temprano, el embrión no sobreviva luego de su eclosión(entre el día 9 a 15).
“Por lo general, la mayoría de las causas son nutricionales, por exceso de proteína en rumen, nitrógeno ureico que cambia el pH uterino que puede ocasionar una endometritis catarral, mucosa o mucoporulenta. También por virus como el de la rinotraqueitis infecciosa bovina o la diarrea viral bovina, o bacterias como Leptospira o parásitos como la Neospora”, indicó Gómez.
Si se trata de un problema epidemiológico, el ganadero debe determinar cuántas reses pueden estar afectadas por el síndrome, efectuando una evaluación del estado sanitario de su hato con un diagnóstico serológico que identifique si hay presencia de alguna de las patologías mencionadas.
Tampoco hay que dejar de prestar atención a la calidad nutricional. Como manifestó el experto, las vacas con altos picos de producción son las que corren más riesgo de sufrir el síndrome, cuando superan los 25 lt en promedio.
“Básicamente, uno trata con antibioticoterapias si la causa es una endometritis, o se puede prevenir con vacunas reproductivas que contengan serovariedades para Leptospira, DVB, IBR, Campylobacteriosis, que son comúnmente usadas en la mayoría de fincas”, puntualizó.
Si usted sospecha que alguna de sus vacas puede presentar este síndrome, acuda a un médico veterinaria para realizar el diagnóstico y corregir este problema.
Fuentes:  http://www.contextoganadero.com
Fotos: Archivo