¿Por qué se observa fibra intacta y cantidades significativas de granos en bostas?

 

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Ya sea que se alimente en los potreros o en los comederos de los corrales de finalización intensiva, el bovino no debe perder su condición de animal rumiante, señala Hermilo Suarez D. .ABCRuralTV
Hermilo Suárez Domínguez, Investigador del Departamento de Zootecnia-Universidad Autónoma Chapingo trae un análisis práctico al señalar la Importancia de la alimentación adecuada de los animales.
Su documento tiene el propósito de aportar elementos para entender por qué el bovino que se finaliza en corral se debe manejar de una determinada manera que facilite la producción intensiva de carne, sin que se provoquen daños en el estado de salud de los animales, con miras a que su comprensión sea de utilidad para alcanzar los objetivos de eficiencia técnica de la empresa ganadera, pues con esa información se pueden elaborar estrategias para producir ganado de calidad, dentro de los márgenes esperados de rentabilidad.
Señala que con elevada frecuencia se encuentran situaciones de manejo nutricional que alteran el estado de salud del ganado o que provocan bajo aprovechamiento de las materias primas, no porque los animales demanden demasiada atención o porque el manejo alimentario sea muy difícil de lograr, sino porque el comportamiento óptimo del animal bovino no se fundamenta en un manejo alimentario inadecuado.
A manera de ejemplo pueden citarse los siguientes resultados del manejo alimentario inadecuado cuyo resultado final es menor tasa de crecimiento, baja eficiencia en el aprovechamiento del alimento y mayores costos de producción:
  • patrones intermitentes en el consumo de alimento, disminución notable de la rumia, respiración agitada, ijares (parte lateral del animal) hundidos y animales aislados que no responden al servicio de alimentación;
  • diarreas y heces cargadas de fibra intacta, abundante grano (intacto), mucosa excesiva (en ocasiones con apariencia sanguinolenta o restos de sangre) y apariencia blanquecida (por los residuos de almidón).
Observe cuidadosamente
A simple vista parecerá que el lote de ganado consume la ración de manera normal. Sin embargo, la observación cuidadosa permitirá detectar detalles importantes en relación con las fallas de manejo alimentario.
Usualmente el fenómeno se desencadena por las condiciones en que se realiza el primer servicio de alimentación, en relación con el horario y la cantidad de alimento. Inclusive, las fallas comentadas se provocan por recomendaciones que señalan la conveniencia de suministrar 60% de la ración diaria durante la mañana, y agregar 10% de alimento adicional si el comedero amanece vacío.
Por tanto, se considera importante revisar algunos elementos básicos para comprender por qué los bovinos se comportan de tal o cual manera, e identificar posibilidades de corregir las situaciones que no satisfacen las aspiraciones monetarias de los señores productores.
El bovino es animal rumiante
Al igual que la vaca lechera, la cabra y la oveja, el bovino que se finaliza para carne tiene un estómago constituido por cuatro compartimientos: el rumen (o panza), el retículo (o bonete), el omaso(o librillo) y el abomaso (o estómago “verdadero”).
En la cavidad de mayor tamaño (es decir, el rumen), habitan poblaciones de microbios (como bacterias y protozoarios) que están adaptados especialmente para digerir componentes de fibra, almidón y proteínas que contiene la ración que el animal consume.
De hecho, esos microbios son un excelente recurso para lograr el máximo aprovechamiento de la ración que se suministra en condiciones de corral, sobre todo de ciertos compuestos que sin esos microbios ni siquiera los animales rumiantes podrían digerir.
Debido a que esos cuatro compartimientos forman parte de la anatomía del bovino se recomienda implementar estrategias de manejo alimentario que los hagan funcionar de acuerdo con la fisiología que distingue a los animales rumiantes.
De hecho, se les llama animales rumiantes porque rumian el alimento consumido, es decir, que primero ensalivan e ingieren porciones de la ración, luego las almacenan temporalmente en el rumen y después las regresan a la boca para remasticarlas –y triturarlas- un poco más (para que se aprovechen mejor).
Esta es la mayor fortaleza de los animales bovinos, porque estas peculiaridades hacen posible la transformación de forrajes y otras materias primas en leche y carne de altísimo valor nutricional, como sucede cuando se quiere controlar la cantidad de grasa de la canal.
Entonces, sea que se alimente en los potreros o en los comederos de los corrales de finalización intensiva, el bovino no debe perder su condición de animal rumiante. Es decir, que en todas las situaciones el bovino requiere rumiar el alimento para mantener su estado de salud. Como decía mi padre, hace muchos años, “Si observas que el torete rumia ya de pie ya echado, entonces verás que goza de buena salud”.
Por el contrario, cuando en el corral de engorda se altera la condición de animal rumiante (debido a la composición de las dietas), porque se reduce demasiado el nivel de fibra y se cometen fallas en las estrategias de alimentación, entonces el bovino experimentará condiciones de acidosis (ruminal), timpanismos, diarreas y los otros malestares que quizá perjudican la rentabilidad de la producción.
En esas circunstancias es común observar fibra intacta y cantidades significativas de grano en las heces, lo que significa pérdida de la función de la fibra dietaria y bajo aprovechamiento de raciones costosas (que se elaboran principalmente con materias primas concentradas en energía), debido a que pasan rápidamente por el sistema digestivo del animal y éste no las tritura lo suficiente, así que no las puede aprovechar de manera amplia (o eficiente, como señalan los asesores técnicos).
Fuente: http://www.contextoganadero.com
Foto: Archivo