Huerto limonero se transformó a silvopastoril, se salvó y aumentó su producción

Un huerto limonero que era atacado constantemente por las plagas, encontró la solución en la combinación con SPPi y ahora tiene una producción limpia, logró un control biológico natural y eliminar costos de fertilización, aumentó la capacidad de producción y genera sombra y comida para el ganado.

El huerto limonero en el Rancho Chandio, situado en el Ejido de La Concha, en Apatzingán -Michoacán (México), en momentos en los que pensaba cambiar su cultivo por su constante ataque de las plagas, fue transformado en un sistema silvopastoril intensivo-SPPi y se convirtió en una producción biodiversa que genera mejor comida para el ganado bovino y además, se volvió eficiente y rentable.

Cinco hectáreas del huerto fueron convertidas a SSPi con limón y otras cinco continuaron funcionando como un huerto limonero convencional.

Para incorporarlo aprovechó el espacio disponible entre los cítricos, que habían sido establecidos a una distancia de 7 x 7 m en la década de 1980. Entre los callejones sembraron 3 a 4 hileras de leucaena (Leucaena leucocephala cultivar Cunninham), a un metro de distancia entre hileras.

Se usaron 8 kilos de semilla de leucaena por hectárea, sin riego adicional al que recibe el limón. Dos meses después de la siembra directa de la leucaena, se estableció el pasto Tanzania (Panicum maximum cultivar Tanzania).

Según Zoraida Calle D., Enrique Murgueitio R., del Centro Para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria, CIPAV y Martha Xóchitl Flórez E., de la Fundación Produce Michoacán, poco a poco, el sistema se ha enriquecido con pasto estrella.

Adicionalmente, se sembró un árbol de leucaena debajo de cada árbol de limón y se permitió que la copa de la leguminosa se abriera sombreando la copa del cítrico.

Mayor producción

El resultado del mencionado proceso es un huerto limonero que produce 30 toneladas de limón por hectárea (más que el huerto convencional), pero además produce carne, semilla de leucaena y miel de abejas.

El huerto tiene una capacidad de carga equivalente al 60% (2,4 UA -Unidades Animales de 450 Kg) de la que se registra en un SPPi (4 UA) típico en esta región.

Esta integración productiva ha traído beneficios considerables para el limón. Anteriormente, el huerto era fertilizado tres veces al año con una mezcla de sulfato de amonio, urea, elementos menores y abono orgánico (compost de estiércol y micelio de hongos). La fertilización representaba el 30% del costo de producción y el control de plagas, otro 30%.

Con la introducción de la leucaena y el reciclaje de nutrientes que promueven las heces y orina del ganado, la fertilización dejó de ser necesaria, lo cual permitió eliminar por completo este costo.

Adicionalmente, la presencia de la leucaena contribuyó a aumentar la biodiversidad funcional del cultivo y ya no se requiere el control químico de plagas. Este control biológico natural significa una reducción adicional del 30% en el costo de producción.

En conjunto, la eliminación de las prácticas de fertilización química y el control convencional de plagas, han permitido producir el limón en forma más limpia. Actualmente el huerto avanza en la transición hacia una producción orgánica.

Actualmente, este “limón de sombra”, tiene acceso a un mercado especializado, que paga un sobreprecio de 25% por las características excepcionales del fruto.

El secreto del éxito del huerto limonero silvopastoril está precisamente en la integración de dos sistemas productivos que anteriormente ocupaban espacios separados tanto en el territorio, como en la mente del productor. La sombra del limón beneficia al ganado y además le suministra bastante alimento y el nitrógeno fijado por la leucaena beneficia al limón.

Fuente: http://www.contextoganadero.com

Foto: Archivo