Enfrente a la sequía con bloques nutricionales

Mitigar el déficit de alimentación en los rumiantes durante épocas de sequía ha obligado a los productores de la región a incrementar el uso de suplementos alimenticios, por lo que es cada vez mayor en las fincas la utilización de bloques nutricionales. Debido al impacto del cambio climático y a los prolongados meses de sequía los recursos forrajeros disminuyen tanto en cantidad como en calidad, por lo que en este período es necesario utilizar suplementos que suministren la alimentación que requiere el animal.

La zootecnista María Nury Toro, del departamento de Ganado Mayor del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) de Guatemala, explica que los bloques nutricionales son un suplemento alimenticio balanceado, en forma sólida, que suministra a los rumiantes diversas sustancias nutritivas, como proteínas, minerales y vitaminas .

El experto Tito Fariñas señala que, para mitigar el déficit de alimentación durante las épocas secas, los productores recurren habitualmente al uso de rastrojos agrícolas, pastos de corte generalmente en un estado de madurez muy avanzado y al pastoreo libre en potreros donde sólo están disponibles pastos secos o forrajes residuales. Estos materiales se caracterizan por poseer un alto contenido de fibra y bajo contenido de proteína cruda y minerales; lo que hace necesario suplementar la alimentación de los rumiantes con productos que tomen en cuenta las particulares características de su fisiología digestiva.

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Los suplementos deben además contribuir a mejorar la eficiencia del uso de los recursos fibrosos de baja calidad, que son prácticamente los únicos alimentos disponibles en los períodos críticos. De acuerdo con la experta del MAGA, en la mayoría de los países centroamericanos, los productores optan por la elaboración manual de los suplementos, “Hasta el momento en Guatemala se trabaja en forma artesanal, acá no se utilizan equipos industriales”. Los implementos utilizados incluyen: balanzas, palas y baldes o tinas para hacer las mezclas.

El Departamento de Extensión Agropecuaria del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Costa Rica, recomienda que para la preparación del bloque se debe disponer de: su fórmula, una romana y, si ya se tiene definido el tamaño del bloque, con el peso y el volumen de los ingredientes, los envases con los tamaños adecuados.

Además es necesario, agrega el ente, un recipiente para mezclar, que puede ser un medio estañón o una palangana grande, entre otros; y los moldes o recipientes donde se dejarán los bloques durante los primeros días, que pueden ser de cajas de cartón, plástico o maceteros baratos.

Además: Uso de nitrógeno no proteico en las dietas de rumiantes
En cuanto al consumo, la zootecnista Toro indicó que, como sucede con cualquier alimento nuevo, los animales aprenden a consumir los bloques nutricionales, de tal forma que cuando ya se acostumbraron consumen de 300 a 400 gramos diarios por animal los bovinos y ovinos y de 100-200 gramos los caprinos. También recordó que existen algunas limitantes en el uso de estos suplementos, pues estos se necesitan solo si tienen nitrógeno no proteico como la urea, excreta de aves o amoníaco.

Insistió que no pueden reemplazar la falta de forrajes, es decir, que “se requiere el uso de forrajes como base de la alimentación, porque son animales rumiantes”. Añadió que “hay que tener mucho cuidado con los terneros pequeños que aún no han desarrollado el rumen y con los equinos, ya que estos animales no pueden consumir urea”. Los expertos sostienen que un productor, antes de decidirse a fabricar los bloques, debe tener en cuenta que estos son un suplemento y como tal solo sirven para brindarle al animal algunos nutrientes escasos en la finca.

Recomiendan además no hacerse grandes ilusiones con los bloques, pues la producción de carne o leche va a depender de muchos factores, como la genética, la nutrición, la sanidad y el manejo. Aseguraron que el suplemento es apenas un coadyuvante de una larga cadena de requisitos que se deben cumplir para llegar a la excelencia productiva.

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Fórmulas e ingredientes
De acuerdo con el CATIE pueden ser elaborados con una gran variedad de componentes, dependiendo de la disponibilidad, valor nutritivo, precio, facilidad de uso y calidad del bloque que se desea preparar. Entre los componentes principales que se destacan en su fabricación están la melaza, la urea y los minerales que se definen de la siguiente manera:

FUENTES DE ENERGÍA
Por ser un ingrediente energético, la melaza es indispensable, ya que además de ser una fuente rica en azúcares y minerales –especialmente potasio-, también funciona como saborizante y solidificante del bloque. Otros ingredientes importantes que se puede utilizar son las harinas de yuca, el grano molido de maíz o sorgo y la semolina de arroz. Ya que todas son fuentes de almidón y la semolina es además una fuente de grasa.

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FUENTE DE NITRÓGENO NO PROTEICO (NNP)
De acuerdo con la investigación del Catie, las bacterias ruminales son capaces de usar fuentes de nitrógeno no proteico para la síntesis de proteína microbiana. Por eso se puede usar la urea. Al llegar este compuesto al rumen, libera amonio, el cual es un nutriente esencial para el crecimiento de las bacterias que contiene, lo que da como resultado mejoras en el consumo y la digestibilidad de los forrajes de baja calidad.

Sin embargo, se recomienda que no usar más del 10% de urea en la preparación de los bloques. Por otra parte, se puede sustituir hasta una quinta parte de la urea con sulfato de amonio, el cual aporta además azufre a la dieta, un nutriente que va a ayudar al mejor desarrollo de las bacterias del rumen y, por ende, a que se sintetice más proteína microbial.

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FUENTES DE PROTEÍNA
El estudio refiere que existen muchos subproductos que son utilizados como fuente de proteína en los bloques, de los cuales son varios los que pueden aportar proteínas que escapan de la degradación ruminal. Es así que entre las fuentes proteicas usadas en la preparación, se tienen las semillas enteras y harinas o tortas de algunas oleaginosas, como el algodón, maní y ajonjolí, pues aportan grasas que dan una energía extra al animal.

En la finca también se pueden usar hojas y frutos de leguminosas (gliricidia, leucaena, cratylia, acacia, gandul, guanacaste, entre otros), hojas de árboles y arbustos forrajeros no leguminosos, pero que posean niveles de proteína mayores al 14%. Se deben tratar las hojas como cuando se prepara heno y asegurarse de que no desarrollen hongos. Si es posible conviene picarlas finamente e incluso molerlas para producir harina.

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FIBRA DE SOPORTE
Se establece que hay subproductos se pueden usar como fibra de soporte en la formulación de los bloques, como ser; las cascarillas de diferentes semillas de soya, algodón, arroz, la tusa de maíz, el heno de pasto cortado o el bagacillo de caña molido.

Se recomienda evitar el uso de la soya en grano, molida o en harina, pues posee una enzima llamada ureasa, que actúa sobre la urea provocando su descomposición rápida liberando amonio, con lo cual no sólo se pierde mucho nitrógeno sino que el amoniaco liberado provoca la irritación de las mucosas y la incomodidad de los operarios. El nivel de inclusión en las fórmulas no debe ser mayor al 3 o 5%.

Fuente: https://revistaproagro.com

Foto: Archivo

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