Empaque: el amor a primera vista

Para que los alimentos producidos en la región sean la primera elección de los consumidores en el extranjero, el empaque debe ser atractivo, ecológico y resistente. Así lo consideran exportadores y fabricantes. El tema es materia pendiente en cuanto a regulaciones estatales.

Que un asiático transaccione con un productor de Guatemala es algo habitual hoy en día; de igual forma que los estadounidense se inclinen por productos orgánicos originarios de Centroamérica ya que son tan frescos como cuando han sido recién cortados. La globalización permite a los productores regionales estar en el mercado internacional siempre que sus productos sigan normas de sanidad, inocuidad y de seguridad fitosanitaria, así como la presentación del empaque en que son exportados. Pero Latinoamérica adolece de regulaciones sobre este tema y las que hay provienen de normativas de Europa.

“Algunas de las normativas más relevantes, no solo en el tema de pigmentos, son la Swiss Ordinance, que nació como una regulación geográfica que decía ‘nada entra o sale de Suiza si no cumple esta normativa’. Sin embargo, la marca Nestlé, que tiene operaciones en Suiza, globalizó esta normativa al pedir a todos sus proveedores que cumplieran con ella, sin importar en qué país estuvieran. Ahora se maneja de esta manera ‘determinado material cumple con la normativa de Nestlé’”, dijo Gabriel Zapata, coordinador técnico y de asuntos regulatorios de Sun Chemical.

En muchos casos, los empresarios son los que aseguran que los exportado responda a las exigencias en el extranjero, como las de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), Unión Europea o Mercosur. El empaque es clave para los consumidores pues están mejor informados y se inclinan por lo ecológicamente producido o su reciclabilidad.

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Por ejemplo, este año, los productores de alimentos en Guatemala debieron cambiar el etiquetado de lo que exportan a Estados Unidos, en función de los trámites aduaneros en dicho país, dijo el Ministerio de Economía. Los productores que exportan frutas y verduras ponen especial atención al empaque para que la calidad sea alta, sea inocuo y que hagan de la logística algo práctico al momento de competir en el extranjero.

Según la consultora Nielsen, aunque el consumidor final valora el contenido de una bandeja, el empaque es decisivo para que el producto sea seleccionado y dos de cada tres consumidores adquieren un nuevo producto cuando el envase llama la atención.

Tipos de empaques
Durante muchos años, el PVC reinó en el segmento de los empaques, sin embargo, el aparecimiento del PET, y luego del rPET, generó un impacto grande tanto para los fabricantes como los para los exportadores. El PET es más económico, más cristalino, más brillante y transparente, a diferencia del PVC que es lo opuesto.

En palabras de Walter Kirste: “lo importante de todos los productos agrícolas es incrementar el valor de producto, la presentación del producto, tener un mayor periodo de conservación y que sea de fácil manejo tanto para el mercado como para la cadena de logística hasta que llegue al que consumidor final, que el empacado sea de rápido y que no se quiebre al estibar en los contenedores”.

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Según Patricia Delgado, gerente de Portafolio de Tetra Pak para Centroamérica y Caribe, Tetra Recart es eficiente, práctico, renovable y seguro; contribuye a la reducción del impacto ambiental, a disminuir la huella de carbono. Por ejemplo, con él se envasan derivados del maíz, vegetales y comida para mascotas hasta por dos años. En el caso de Sigma Q Guatemala, el tipo de empaque que más utiliza es el corrugado, que propicia que los productos mantenga su rigidez y sostenibilidad durante el transporte y el almacenamiento.

“La conservación no depende solo del empaque sino también de las condiciones en las que se transporta. Este empaque puede garantizar, en condiciones óptimas, la conservación del producto desde las dos semanas hasta los dos meses”, según Mario Fong, superintendente de producción, cajas y empaque de Sigma Q.

Mientras que la Distribuidora de Frutas Exóticas de Costa Rica DFDA, con su marca Rambutico, utiliza un empaque blanco de dos kilos que cabe en la parte inferior de la refrigeradora para almacenarlo por más tiempo. “Ahora el empaque tiene el color blanco y el del rambután rojo; eso lo hace atractivo en las góndolas y que se vea distinto”, dijo Alejandro Delgado, administrador en Distribuidora.

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En tanto que Luis Fernando Teo, ejecutivo comercial, en Frutas Tropicales de Guatemala (FRUTESA), dijo que para exportar arveja china y dulce tienen dos presentaciones. Si es a granel, y va por la vía marítima, se empaca en bolsas de 4.5 o 2 kilos. Estas emplean tecnología de Empaque de Atmósfera Modificada (MAP, por sus siglas en Inglés) para mantener la calidad y frescura de los productos y prolongar la vida de anaquel de las arvejas al liberar el oxígeno dentro del empaque y reteniendo el CO2.

Al mismo tiempo, modifica la humedad y la condensación dentro del empaque para que sea óptimo. La bolsa se coloca en una caja de cartón, según la presentación. Si es preempacado, va directo a los anaqueles de los supermercados en Europa en bandejas de 250 g, 200 g y 150 g, con un film de plástico con las características de la tecnología MAP.

Regulaciones, deuda pendiente
A pesar de que Centroamérica tiene una pujante producción agrícola, un aspecto que adolece son los marcos regulatorios en materia de sanidad, inocuidad y empaques que garanticen la frescura de los productos y no se vean contaminados. Para garantizar este requerimiento, los exportadores y los territorios de destino establecen normas para la inocuidad de los productos.

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En el caso del Ministerio de Salud de Guatemala, se basa en el Codex Alimentarius, aunque no es visto como una garantía, y si bien los entes estatales otorgan las licencias para los procesos, no ven los materiales con que se exporta. Luis Fernando Teo, ejecutivo comercial, en Frutas Tropicales de Guatemala (FRUTESA), dijo que “las regulaciones hacia la Unión Europea van más en la línea de no dañar al consumidor ni al medio ambiente. Nuestros empaques no tienen ningún material de PVC, todo es poliolefina y también nuestras tarimas con las que exportamos son certificadas”.

Ante la carencia de regulaciones propias en América Latina, los países se valen de normativas que muchas se derivan de las europeas. Por ejemplo, la EU 135, que es considerada como el marco regulatorio más importante para empaques. “Es un reglamento que establece normas comunes para los materiales y objetos empleados como envases que están, o pueden llegar a estar, directa o indirectamente, en contacto con alimentos”, dijo Gabriel Zapata, de Sun Chemical.

El reglamento busca proteger la salud humana y los intereses de los consumidores, además de garantizar que los productos utilizados puedan ser vendidos en cualquier espacio de los 28 países de la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein y Noruega. Juan Carlos Paguada, jefe de la Sección de Frutas y Vegetales de la División de Inocuidad de Alimentos del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasa), indicó que en el capítulo XXVI del empaque y procesamiento del producto se establece que tanto el productor como la empresa deben haber analizado los riesgos de todas las etapas del empaque y su procesamiento.

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De esta manera, las condiciones del material deben prevenir cualquier contaminación. Mientras que el productor o la empresa deben tomar todas las consideraciones para minimizar el riesgo de contaminación del producto por el empaque. Al igual que en Guatemala, en Costa Rica el manejo de las regulaciones ocurre por parte de las empresas para que el producto y su envase se apeguen a las normativas del mercado al que se exporta.

“Lo que manejamos es que las empresas que nosotros contratamos (que en Costa Rica son pocas) tengan los permisos para facilitarnos el producto que nosotros ocupamos. Si la caja no está certificada no la dejan entrar a Estados Unidos”, indicó Alejandro Delgado, administrador en Distribuidora de Frutas Exóticas de Costa Rica DFDA.

En el mismo orden, Mayela Ortega, coordinadora de la Dirección General de Normas y Tecnología Industrial, en el Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá, dicho país no tiene normativas propias y que se ciñe al CODEX que indica los requisitos para el etiquetado de alimentos reenvasados importados. Para el consumo de productos locales o internacionales, los contenedores deben mostrar cubiertas, sellos, el contenido, los ingredientes, la forma del producto, las propiedades físicas o químicas, la fecha de vencimiento, el número del lote, la dirección y el nombre del fabricante.

Fuente: https://revistaproagro.com
Foto:Archivo

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