UNA DE CADA 3 VACAS DE SU HATO PUEDE TENER EL SÍNDROME DE HÍGADO GRASO

Es un síndrome que se presenta una semana después del parto y si es bien tratado se normaliza en la semana 26 de la lactancia.
 
Una de cada 3 vacas de su hato durante la primera semana de lactancia podría estar sufriendo del síndrome de hígado graso o síndrome de movilización de grasa.
 
Así se desprende de investigaciones realizadas en Gran Bretaña y también en Hungría.
 
En un estudio realizado por Reid y Roberts en un elevado número de vacas de alta producción lechera (promedio 5.500 kg), de rebaños de Inglaterra, observaron que una de cada tres vacas cursaron con el SMG durante la primera semana de lactancia.
 
Para dicho estudio según la Universidad de Chile, obtuvieron muestras de hígado por medio de biopsia y consideraron afectadas por la enfermedad los animales que tenían un contenido de grasa superior al 20 %.
 
Sostiene que esta presentación es semejante a la descrita por investigadores húngaros de un 33,5 % para vacas de alta producción manejadas bajo condiciones intensivas.
 
Eso además de afectar a la hembra en materia de producción y de reproducción, influye en la economía de la ganadería.
¿Síndrome de movilización grasa?
 
Esta es una pregunta que muy seguramente el productor se hace cuando le hablan del tema.
 
Si la vaca se echa y se vuelve a levantar, entonces tiene dolor abdominal.
 
Según la Universidad de Chile se denomina así al conjunto de alteraciones que presentan vacas lecheras de alta producción, producidas por un déficit energético durante el periparto, que provoca un incremento de la movilización de grasas de depósito con acumulación de éstas en diferentes órganos, principalmente el hígado.
 
Igualmente producen lesiones estructurales y funcionales que alteran significativamente la salud general y en especial la fertilidad de las vacas.
 
El punto es que dos semanas previas al parto se produce un aumento del contenido de grasa del hígado, el que llega a su máximo una semana postparto, descendiendo luego a su nivel normal cercano al 0% a las 26 semanas de lactancia.
 
Un dato que menciona se podría convertir en una medida de prevención en los hatos ya que también puede sucederle a vacas de mayor edad, también a animales de dos o más partos, o aquellos de condición regular o delgados.
 
Es de destacar que en las terneras casi no se diagnostica.
 
Trastornos de la fertilidad
 
Reid y Rowlands en Gran Bretaña y Lotthammer en Alemania, observaron que los animales con lesiones estructurales o funcionales del hígado tienen el intervalo entre partos más largo y un índice coital más elevado.
 
Del mismo modo las vacas registran pérdida de peso postparto y balance energético negativo, o alteración en los indicadores sanguíneos (hipoglicemia, hipoalbuminemia, hiperbilirrubinemia, ASAT aumentado).
 
El síndrome de hígado graso también puede relacionarse con otras enfermedades como hipocalcemia, cetosis, fiebre de leche y algunas alteraciones en la fertilidad.
 
Mayor condición corporal
 
Una investigación de la Universidad de Caldas de Colombia (El metabolismo lipídico bovino y su relación con la dieta, condición corporal, estado productivo y patologías asociadas),  indica que las vacas con mayor condición corporal al parto muestran en promedio valores significativamente altos de triglicéridos y VLDL.
 
¿Qué es VLDL? es lipoproteína de muy baja densidad. Esto es sustancias hechas de colesterol, triglicéridos y proteínas. Ellas llevan el colesterol, los triglicéridos y otros lípidos (grasas) a diferentes partes del cuerpo.
 
Dice que esta alza se debe a una mayor disponibilidad de reservas lipídicas que se presentan para la movilización entre tejido adiposo e hígado, así mismo, entre hígado y glándula mamaria.
 
Sostiene que la movilización de reservas grasas se da principalmente como ácidos grasos no esterificados, y aumenta durante la lactancia, por lo cual existe una elevación de este tipo de ácidos en la sangre.
 
Asesoría técnica
 
“Un elemento dentro de los sistemas sostenibles de ganadería es la nutrición y se deben evaluar a diario”, dijo Manuel Gómez Vivas, médico veterinario y experto en sistemas de producción.
 
Para él, si bien en Colombia la alimentación generalmente se basa en pasturas, forrajes y arbustos, lo cual es un privilegio, un punto de cuidado es el balance de energía, proteína, minerales y agua, en los cuales se falla.
 
Aseveró que el desorden metabólico es generado por la  nutrición desbalanceada, de ahí, que se comprometa al hígado, un órgano encargado de filtrar, producir hormonas y de generar proteínas
Opinó que el síndrome de hígado graso es un proceso lento y acumulativo y este órgano se inflama.
 
Expresó que el hígado  pierde su capacidad para síntesis, producción y filtro de nutrientes.
 
¿Cómo se detecta?
 
“El diagnóstico por parte de un médico veterinario requiere de la sintomatología, periodo de producción y el apoyo de los análisis de laboratorio, para formular un plan para el hato, bajo la premisa del manejo médico y una visión integral”, destacó Gómez.
 
Para detectarlo se percibe por la pérdida de apetito del animal y la pérdida de productividad. “En un sistema lechero es más frecuente que en los sistemas de carne, y reduce producción de leche”, puntualizó.
 
“Presenta problemas asociados a diarreas y otros trastornos que pueden llevar a la inactividad de los bovinos”, precisó.
 
Abundante alimentación
 
Para el médico veterinario el síndrome de movilización grasa se da en los hatos en los que hay abundante alimentación pero no tienen un balance nutricional.
 
Sostiene que en una ganadería especializada en la producción de leche entre un 50 o 60% de los costos están asociados a la alimentación.
 
“Si una ganadería produce a $700 un litro de leche, de estos $400 están asociados a la alimentación. Y si afectó ese rubro y no es efectivo en convertir la materia seca en leche pues compromete la sostenibilidad y rentabilidad de mi negocio”, dijo.
 
Fuente: http://www.contextoganadero.com
Foto: archivo

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