#MITOSTRANSGÉNICOS ¿SÓLO HAY TRANSGÉNICOS VEGETALES?

Como parte de la campaña #mitostransgenicos, os traemos un artículo sobre transgénicos animales. Y es que no sólo de Monsanto vivimos los biotecnólogos. Así que vamos a hablar de salmones que crecen más rápido y de cerdos que contaminan menos.

Después de uno de nuestros artículos más recientes (al que, por cierto, aún esperamos respuesta), hemos recibido algunas críticas preocupantes. ¡Al parecer publicamos artículos por los que pagan! El caso es que, para ser “la voz del poder económico”, hemos recibido bastante poco dinero este año (0 € para ser más exactos), así que hoy vamos a intentar aumentar los potenciales anunciantes.

El caso es que nos ha pasado como a mucha gente, y es que es fácil pensar que el mundo de los transgénicos se reduce a los conocidisimos cultivos vegetales. En los últimos años, gracias a que la labor de divulgación se ha incrementado, muchos hemos acabado por saber que los transgénicos también están en otras partes, como la insulina que toman los diabéticos o los detergentes que usamos para lavar la ropa. Y, sin embargo, no se suele hablar de animales transgénicos. En nuestra incesante búsqueda por ser la voz de más poder económico, os presentamos algunos

Enviropig: el cerdo más limpio

Sí, ya sabemos que los cerdos no merecen la fama de… bueno, cerdos, que tienen. Pero aun así, sus excrementos y heces son bastante contaminantes cuando se acumulan en gran cantidad. La verdad es que las explotaciones pequeñas no causan problemas. Como ocurre con muchos otros animales, en cantidades relativamente pequeñas, los productos de desecho del metabolismo de los cerdos pueden servir para fertilizar suelos para tareas agrícolas. Sin embargo, cuando hablamos de explotaciones con una gran cantidad de animales, esto se convierte en un problema. Y como es bastante difícil proporcionar carne a 7000 millones de personas a base de pequeñas granjas, un grupo de investigadores de la Universidad de Guelph, en Canada, se pusieron manos a la obra con financiación de Ontario Pork, una agrupación de productores de cerdo de la zona.

Parte de la piara de cerdos Enviropig que mantenía la Universidad de Guelph

En concreto se decidieron a tratar el problema de la alta concentración de fósforo en los desechos de granjas porcinas. Como muchos sabréis, el fósforo es un nutriente importante para las plantas, y de hecho se incluye en muchos abonos. Sin embargo, en altas concentraciones, igual que otros nutrientes beneficiosos, causa bastantes problemas.

La primera pregunta que tuvieron que hacerse fue… ¿y por qué los cerdos excretan (y defecan) tanto fósforo? El caso es que aunque del cerdo se aprovecha todo, ellos no aprovechan todo lo que comen. El caso es que buena parte del fósforo presente en los granos con los que normalmente se alimenta a los cerdos está en forma de fitato. Este compuesto no puede ser digerido por los cerdos (ni por la mayoría de los animales, dicho sea de paso), así que sale exactamente igual que entra… lo que hace no sólo que los excrementos de los cerdos estén cargaditos de fósforo, sino que muchas veces sea necesario suplementar su dieta con otras fuentes de fósforo.

Así pues, la meta que se fijaron los investigadores fue conseguir que los cerdos pudieran asimilar los fitatos. Y lo consiguieron. Para ello, tomaron un gen que codifica para una enzima llamada fitasa de la bacteria Escherichia coli. Pero claro, no se puede insertar un gen de una bacteria directamente en un mamífero y esperar que funcione. Para ello se necesita una secuencia promotora que consiga que se exprese el gen. Y para ello se usó un promotor, ya conocido, de ratón. Os parecerá extraño que se usara un promotor de ratón en lugar de uno de cerdo, pero la verdad es que tiene sentido, igual que lo tiene usar la fitasa de E. coli aunque hay muchos más organismos que tienen esta enzima. Ambos son lo que en ciencia llamamos organismos modelo, porque por diferentes causas (algunas lógicas, y otras históricas) han sido los más estudiados, los que más se conocen y en los que primero se prueba todo. Por eso, porque los conocemos mejor, es mucho más seguro utilizar secuencias que provienen de este tipo de organismos.

Funcionamiento de la fitasa

El promotor que se usó era específico para las glándulas salivales, y la intención era que la saliva de los cerdos contuviera fitasa. ¿Por qué en la saliva? Pues para que no quedaran restos de la enzima transgénica en el cerdo, además de que permite que realice su función. La fitasa realiza su función, principalmente, en el estómago del cerdo. Pero también en el estómago es destruida por diferentes

Una vez construida la secuencia que querían insertar, la introdujeron en embriones de cerdo, y consiguieron que se fijara con éxito. Los resultados en cuanto a la excrección de fósforo también fueron notables. Consiguieron una reducción del 60%, un logro bastante notable, y no se detectaron problemas en los cerdos modificados. Además, en 2010, el Departamento de Medio Ambiente de Canadá autorizó la cría de estos cerdos en instalaciones que no fueran sólo de investigación, y se pidió tanto a la FDA como a  su homóloga canadiense que evaluaran la seguridad de Enviropiga para consumo humano.

Sin embargo, estas solicitudes no han llegado a ser resueltas. Y es posible que nunca lo sean. Y es que después de la aprobación para crianza en espacios normales, las agrupaciones antitransgénicos redoblaron la presión mediática sobre el proyecto. Dos años después, en 2012, y después de casi 20 años de investigación (el proyecto empezó en 1995), Ontario Pork decidió retirar la financiación al proyecto, y la piara de 16 cerdos Enviropig tuvo que ser sacrificada por falta de fondos para mantenerla. En teoría, las solicitudes siguen su curso. Sin embargo, es complicado que, sin financiación y sin un proyecto activo, lleguen a resolverse favorablemente.

Salmón Aquadvantage: más rápido y más sostenible

El salmón es uno de los alimentos de origen acuático más consumidos en todo el mundo. Es un alimento saludable, y a la mayoría de la gente le gusta. Sin embargo, las poblaciones de salmón salvaje no podrían sobrevivir el ritmo de pesca necesario para proporcionar salmón a la población actual, así que se ha acabado recurriendo a la piscicultura. Concretamente, la mayoría de la piscicultura se centra en el salmón atlántico, que es lo que conocemos nosotros como salmón (los salmones del pacífico son bastante diferentes, aunque también son consumidos en muchos lugares).

El caso es que el salmón atlántico tiene un crecimiento bastante lento, que dura, de media, unos 3 años en las piscifactorías. Esto es debido a que, por su ciclo vital,  el salmón atlántico crece sólo durante la mitad del año. Durante el resto del tiempo, no produce hormona de crecimiento. Esto, combinado con la dieta del salmón (básicamente, peces y crustáceos) hace que sólo sea viable, económicamente hablando, mantener criaderos de salmón en las costas, y con circulación abierta de agua. Estas instalaciones tienen un impacto ecológico bastante grande, y es difícil de contener.

En 1989, investigadores de la Universidad Memorial de Terranova decidieron intentar conseguir un salmón atlántico mejor para la piscicultura. Para ello, decidieron utilizar la hormona de crecimiento del Salmón real (una especie de salmón pacífico), puesto que es el salmón másgrande de entre los conocidos. También decidieron utilizar un promotor obtenido de otra especie de pez (Zoarces americanus), que actuaba de forma constitutiva. Con esta combinación génica se consigue que la hormona de crecimiento se exprese continuamente, consiguiendo que el salmón crezca de forma continua y no sólo estacional, como ocurre con el salmón atlántico normal. Como veis, la teoría no tiene mucha complicación.

Tras 3 años de investigación y esfuerzos, en 1992, se consiguió establecer una línea de salmón AquaAdvantage. Los resultados son bastante espectaculares: el salmón crece en la mitad de tiempo hasta llegar a tamaño de mercado. Eso sí, según la propia empresa, no crecen mucho más allá que otros salmones atlánticos, simplemente crecen más rápido. No sólo sería un salmón más barato de criar. Los cambios en el coste harían que las piscifactorías de salmón pudieran situarse tierra adentro. Esto tiene dos ventajas. Primero, que lejos del mar y sin circulación abierta de agua es más fácil controlar el impacto ambiental. Segundo, que es más fácil controlar las enfermedades en las poblaciones de salmones de la piscifactoría, al ser un ambiente más controlado (algunas causan auténticos estragos en las poblaciones de piscifactoría).

Durante los siguientes 3 años, los investigadores se dedicaron a intentar mejorar la línea y estudiar sus características. En 1995, bastante seguros de que tenían una línea con propiedades beneficiosas y segura, mandaron una solicitud a la FDA para la aprobación de investigaciones más amplias. En este paso y en los siguientes, todas las solicitudes se hicieron como “nuevos tratamientos veterinarios” para el gen, en vez de solicitar la aprobación como nueva fuente de comida. Lo cierto es que siendo probablemente el primer caso de su tipo, supongo que sería difícil clasificarlo.

Al ser una novedad, el proceso de aprobación está siendo largo y complicado. A finales de 2012, la aprobación de la FDA parecía inminente (de hecho nos hicimos eco de ello dándolo por hecho, craso error) después de haber realizado un informe preliminar que no encontraba riesgos para la salud humana ni riesgos para el medio ambiente. Sin embargo, estamos ya en 2015 y todavía no hay salmón modificado en las pescaderías. ¿Qué ha pasado por el camino?

Tristemente, lo de siempre. Al parecer clara la intención de la FDA de dar su aprobación al salmón transgénico, los antitransgénicos se pusieron manos a la obra. En concreto, una organización conocida como “Centro para la Seguridad Alimentaria” (Center for Food Safety), que tiene como principal misión, en la que gastan más de 1 millón de dólares al año, pelear contra los transgénicos, inició una campaña bastante espectacular para meter el miedo en el cuerpo. Su organización hermana dedicada al lobby (Center for Food Safety Action Fund) presionó, por supuesto, a los políticos para que a su vez presionaran a la FDA para paralizar el proceso (de lo que se gastan en lobby no publican datos, por cierto, que haya visto yo). Sin embargo, la campaña que más impacto causó fue una campaña de miedo centrada en restaurantes y cadenas de distribución. Para que os hagáis una idea, esto es lo que se enviaba a los objetivos:

Por supuesto, esas cifras son “un poquito” falsas. Para conseguirlas, los amigos del CFS compararon el salmón AquaAdvantage (atlántico y criado en piscifactoría) con salmón salvaje del pacífico. Especies diferentes y ambientes diferentes. El problema es que si se compara con salmón atlántico de piscifactoría, apenas ha diferencias en ningún aspecto. El que las instalaciones de Panamá hayan sido visitadas y aprobadas por la FDA y que de secretas no tengan nada tampoco supone un problema. Y tampoco que no haya ningún “ADN anticongelante” en el salmón en cuestión.

El caso es que esta campaña tuvo bastante efecto. No sólo se consiguió que muchos restaurantes y distribuidores se negaran a aceptar el salmón AquaAdvantage, sino que, 2 años y medio después, sigue sin haber noticias de una decisión final de la FDA, cuando todos los análisis están ya completados y con resultados favorables.

Mientras tanto, la compañía, 20 años después de enviar su primera solicitud regulatoria, pasa cada año intentando no caer en la bancarrota, algo que ha estado a punto de ocurrir en varias ocasiones.

La verdad, aunque hemos empezado el artículo diciendo que se trataba de desmentir el mito de que no hay transgénicos mucho más allá de los vegetales, a este paso bien podemos acabar haciendolo realidad.

Fuente: http://biotecnologiasi.tumblr.com

Foto: archivo

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