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Gestión integral de la roya del café

  • Recomendaciones para implementar un adecuado programa de manejo de las enfermedades del café ante la variabilidad climática.

Harold Gamboa Murillo, coordinador Regional del Programa Centroamericano de Gestión Integral de la Roya del Café (PROCAGICA-UE-IICA), Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

Las plantas, al igual que los seres humanos y los animales, están expuestas y susceptibles a la infección por microorganismos y virus. El principal impacto de estos agentes sobre la planta y los cultivos, se traducen en la reducción de la productividad, calidad y valor nutricional de los productos.

Las enfermedades en las plantas, son uno de los factores naturales que mayores efectos ocasionan sobre la productividad agrícola; estas reducciones se traducen en pérdidas económicas para los agricultores, precios más elevados para los consumidores y significativas consecuencias sociales para la población que está directa e indirectamente relacionada con el rubro agrícola.

La variabilidad climática hoy en día juega un rol determinante en el desarrollo de las enfermedades, cuyas variaciones periódicas contribuyen a determinar la capacidad de un patógeno o insecto plaga para prosperar o persistir bajo condiciones naturales en una localidad dada.

Ante los escenarios actuales, el manejo integrado del cultivo del café debe gestionarse a partir del conocimiento integral de todos los factores que tienen incidencia sobre el cultivo, con especial énfasis sobre el manejo de las variables climáticas, que resultan ser determinantes en la planificación de las actividades de manejo a realizarse dentro de la finca.

De esta manera, resulta imperativo realizar ajustes a los programas de manejo de acuerdo a la condición climática presente y de esta manera, adaptar las acciones de manejo hacia la variabilidad climática. A partir de lo anterior, se presentan algunas recomendaciones generales a considerar al momento de implementar un plan para la gestión integral de la roya y del cultivo del café, las cuales deben ajustarse a las condiciones específicas donde se desarrolla el sistema de producción.

Escenarios climáticos

El cultivo del café al igual que otros sistemas de producción, es vulnerable al déficit y exceso hídrico, así como también a las variaciones de temperatura y otros factores ambientales. Estas afectaciones varían su intensidad de acuerdo a la región donde se cultiva, el nivel de tecnificación o manejo del cultivo y la topografía local.

Asimismo, el manejo de las coberturas arbóreas utilizadas para regular los niveles de radiación solar que ingresan al cultivo también pueden alterar los niveles de agua lluvia que se interceptan al ingresar al sistema cuando no se realiza una adecuada disposición de los cultivos.

Por lo anterior, los efectos ocasionados por eventos climáticos, no se pueden generalizar para todas las regiones. La temperatura es uno de los factores ambientales de mayor relevancia que influyen de manera directa en el crecimiento y desarrollo de la planta de café. La temperatura óptima media del aire para el cultivo, se encuentra entre los 18 y 22 °C para la especie Coffeea robusta y entre 22 y 26°C para Coffeea canephora.

Son muchos los efectos descritos por diferentes autores que pueden presentarse por variación en la temperatura, por ejemplo, a temperaturas inferiores a 10ºC durante largos periodos de tiempo, puede presentarse clorosis y la detención en el crecimiento de las hojas debido a la muerte de los cloroplastos. A mayor altura sobre el nivel del mar, la temperatura sufre un descenso, efecto que se traduce en el incremento del tiempo para que la planta logre alcanzar su desarrollo foliar.

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Las temperaturas promedio menores a 16ºC causan una disminución del crecimiento del café y las temperaturas mayores de 23ºC aceleran el crecimiento vegetativo y limitan la floración y fructificación. El sistema de producción de café en Centroamérica y República Dominicana, en su gran mayoría (más del 90%) se desarrolla en manos de pequeños productores con diferentes niveles de tecnificación, lo que hace que el rubro, sea totalmente dependiente del agua lluvia (muy pocos o casi nulos sistemas de irrigación).

Por lo anterior, las alteraciones en los regímenes de precipitación por efecto de la presencia de un evento de El Niño, lo convierten en un rubro con un riesgo muy alto de vulnerabilidad a la no disponibilidad de agua. La incidencia de El Niño, se refleja principalmente en la deficiencia hídrica del suelo y sus consecuentes efectos sobre el cultivo del café.

En nuestra región, generalmente durante este evento climático, se reduce la cantidad de agua lluvia esperada principalmente durante los meses de mayo, junio, julio y agosto. Cuando se presentan deficiencias hídricas severas, las principales afectaciones a la planta se evidencian en el desarrollo foliar, el crecimiento de las ramas y el desarrollo de los frutos.

Los efectos de las deficiencias hídricas se presentan con mayor impacto, en regiones que muestran anormalidades en la distribución de las lluvias y texturas del suelo muy arenosas, suelos poco profundos y pedregosos, con baja capacidad de retención de agua y regiones ubicadas en altitudes bajas.

Un estrés hídrico prolongado acelera el envejecimiento de las hojas y como respuesta de la planta al final de éste, se observa un amarillamiento acelerado y la pérdida de gran cantidad de hojas. Las propiedades físicas del suelo, están muy asociadas al déficit hídrico, por cuanto la estructura del suelo, influye en la capacidad de retención de agua útil. Así, los suelos arenosos y sueltos, presentan una proporción mayor de poros grandes que retienen mucho aire y poca agua.

De la misma manera, el tipo de arcilla presente en el suelo, tiene influencia en la capacidad de retención. El déficit hídrico, no solo reduce la disponibilidad de agua para las plantas, sino también, la de ciertos nutrientes. El fósforo (P) es un buen ejemplo de ello, ya que la mayor parte de los compuestos de este elemento, son poco solubles.

En cuanto a los efectos sobre la producción, la escasez de agua puede influir sobre el desarrollo normal de la cosecha, desde el mismo momento de la floración hasta la maduración de los frutos de café y causar distintos niveles de pérdida de la producción esperada del cultivo.

Programa adecuado

Para contribuir a garantizar el éxito en la sostenibilidad de la producción, el incremento de la productividad, minimizar el impacto ocasionado por la presencia de plagas y la conservación de la calidad en la actividad productiva, la prevención y manejo de las enfermedades y plagas del café se deben abordar desde un contexto integrador, donde la implementación de buenas prácticas en el manejo integrado del cultivo, marcará la diferencia en la aparición y desarrollo de una enfermedad/plaga, cuando no se realiza de manera apropiada y oportuna, las actividades requeridas para el manejo de la plantación.

Para mantener los niveles de afectación de las plagas por debajo del umbral de daño económico y con buenos niveles de productividad, se recomiendan contemplar los siguiente:

1. Realizar las buenas prácticas de manejo integrado del cultivo, para cada ciclo de producción.

Las actividades que el hombre lleva a cabo en el cultivo, deben responder a un plan de manejo predefinido. Aquí se incluyen labores identificadas previamente al establecimiento de la plantación, como por ejemplo, la variedad de café a sembrar, la densidad de siembra, los insumos a utilizar y las actividades realizadas en respuesta a condiciones cambiantes que se presenten a lo largo del desarrollo de la planta cultivada. Dentro de estas acciones, el hombre juega un papel prioritario en la aparición y desarrollo de una enfermedad, cuando no realiza de manera apropiada y oportuna, las actividades requeridas para el manejo del cultivo.

En el contexto regional, se recomienda realizar al menos las siguientes actividades: un diagnóstico productivo del cafetal, regulación de la sombra, manejo de tejidos en la planta de café (poda), muestreo del suelo para análisis químico, aplicación de enmiendas calcáreas (si se requiere), registrar la floración principal, monitorear la roya y otras plagas de importancia para el café, control químico (de ser necesario), aplicar un correcto programa de nutrición, así como recolectar granos maduros, sobremaduros y secos que quedan después de la cosecha en la planta y en el suelo (frutos que resultan de las floraciones locas, para evitar la infestación de plagas como la broca del café).

2.Orientar las prácticas de manejo integrado del cultivo, hacia las condiciones climáticas imperantes para adaptar los sistemas de producción a los efectos de la variabilidad climática.

Para el presente año 2017, los diferentes modelos de pronóstico indican la presencia de condiciones neutras con una posible tendencia hacia una condición de fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del año, condición que deberá ser ratificada por los entes regionales y nacionales especializados en el tema.

Ante un escenario con tendencia hacia condiciones de fenómeno de El Niño, se recomienda tomar en cuenta las siguientes consideraciones, las cuales deberán revisarse y discutirse con las entidades nacionales responsables de la asistencia técnica y capacitación del sector café en cada país:

  • Para las regiones que en condiciones normales presentan períodos secos consecutivos y suelos vulnerables al déficit hídrico, se recomienda evaluar los porcentajes de sombra en el cafetal, considerando la altitud de la zona sobre el nivel del mar. De ser necesario, incorporar más sombra, con especies utilizadas como sombrío temporal y de rápido crecimiento.
  • No podar los árboles de sombra, para contribuir a mantener la humedad en el cultivo y regular la temperatura.
  • Para contrarrestar la falta de humedad en el suelo, se recomienda mantener un nivel de cobertura vegetal realizando un manejo integrado de arvenses.
  • Ajustar las labores de fertilización de los cafetales (adelantar o retrasar), dependiendo de la disponibilidad de lluvia y humedad en el suelo.
  • Evaluar los años y fechas más factibles para realizar la siembra de nuevas plantaciones, a fin de evitar pérdidas por déficit hídrico.
  • Realizar cosechas sanitarias recolectando los primeros frutos que resultan de las floraciones locas, así como aquellos sobremaduros y secos en la planta y en el suelo, con el ánimo de disminuir la fuente de alimento y reproducción de la broca del café.
  • Consultar los pronósticos de clima generados por las instituciones de cada país, para conocer la tendencia de las condiciones en cada región.
  • Realizar el análisis del porcentaje de daño presente en los frutos de café, durante la etapa de crecimiento y formación del grano, para verificar afectaciones por estrés hídrico y estimar posibles pérdidas en la producción.

De acuerdo a lo anterior, los principales efectos ante un escenario de fenómeno de El Niño sobre el cultivo de café, se pueden resumir en la disminución de la cantidad de lluvia, lo que ocasiona el llenado incompleto de los frutos, el retardo en el crecimiento de los granos, así como la pérdida de peso y calidad de los mismos.

Por su parte, el incremento del brillo solar, puede adelantar el proceso de la floración y el incremento de la temperatura promedio, se traduce en una mayor evapotranspiración del sistema. Un mayor número de días con déficit hídrico, conlleva al retraso en las prácticas de fertilización de los cafetales y produce afectaciones en el crecimiento de las nuevas plantaciones y en aquellos que están en producción.

La manera en cómo logremos ajustar nuestras acciones de manejo del cultivo hacia las condiciones climáticas presentes, contribuirá de manera significativa a lograr una adaptación de la caficultura de nuestra región hacia los escenarios cambiantes de variabilidad climática.

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Fuente: revistaproagro.com

Foto: archivo

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